Cadena Perpetua para asesino en serie alemán

El mayor asesino en serie en Alemania desde el término de la Segunda Guerra Mundial, Niels H., como se le conoce al enfermero de 38 años que sería el autor de hasta 200 muertes, fue hoy sentenciado a cadena perpetua.

La decisión de los jueces culminó con el segundo juicio que el enfermero enfrenta y está por abrirse otro proceso porque es sospechoso de asesinar a unos 200 enfermos en el hospital en el que trabajaba en el lapso de una década.

El enfermero inyectaba a los pacientes una sobredosis de un medicamento cardíaco con el fin de saltar a un primer plano de atención al llevar a cabo esfuerzos para salvarlo.

El juez consideró que el sujeto se sentía compensado cuando lograba salvar a alguna de sus víctimas.

Durante el juicio que terminó este día en la ciudad alemana de Oldenburg, en el estado germanoccidental de Baja Sajonia, se le comprobaron dos asesinatos de pacientes e intento de asesinato contra otros dos.

Además, lesiones graves contra otro enfermo, al que presuntamente también trató de matar, pero ese cargo no se le comprobó. Sin embargo, durante el proceso reconoció haber quitado la vida a 30 pacientes.

Miembros del cuerpo jurídico durante la realización del juicio manifestaron a la prensa que el enfermero habría dicho en privado que cuando llegó al asesinato número 50, dejó de contar.

Por esa razón se van a llevar a cabo investigaciones en los casos de fallecimiento en las instituciones de salud en las que trabajó durante los años anteriores. La investigación que ahora se le sigue después del juicio parte de más de 200 asesinatos.

El sujeto declaró a un experto durante los exámenes que se le hicieron en Oldenburg que entre 2003 y 2005 había inyectado la sobredosis a 90 pacientes, de los cuales habrían muerto 30.

Esas declaraciones llevaron al Tribunal de Oldenburg a abrir investigaciones en 200 casos de muerte que ocurrieron cuando el individuo trabajó en la Clínica de Oldenburg y en la de Wilhelmshaven, además de en la de Delmenhorst, donde tuvo su último trabajo.

El juez que presidió el juicio en el Tribunal de Oldenburg declaró que el acusado era un sujeto deshumanizado y fue empleado en el sitio errado, ya que trabajaba en la estación de cuidados intensivos de la Clínica de Delmenhorst.

Puntualizó que se colocó al enfermero en una labor que lo rebasaba y que éste terminó por insensibilizarse emocionalmente.

El magistrado relató que en los enfermos en la estación de cuidados intensivos solo veía a figuras de un juego donde él siempre era el ganador, y su víctima, el perdedor.

El abogado defensor del enfermero argumentó que no se le podía responsabilizar de culpa grave porque solo percibía a los pacientes como "fundas inertes". No obstante, en el proceso se le culpó de una degradación del ser humano a nivel de objeto a causa de sentimientos bajos.

En favor del sujeto fueron tomados en cuenta los factores de que mostró remordimiento, presentó una confesión y que no tenía antecedentes penales.

En Alemania, la cadena perpetua solo dura 15 años, después de los cuáles el delincuente puede salir libre. En la prensa alemana se duda que en éste caso se aplique la conmutación de la sentencia después de ese lapso.