Abre La Máquina de Teatro espacios y diálogos con diversos públicos

Para la actriz y maestra Clarissa Malheiros, quien comparte con Juliana Faesler la dirección de la compañía La Máquina de Teatro, hacer una residencia artística en el Museo Universitario del Chopo "es una manera de instalarse en un espacio nuevo y entrar en contacto con otro público, más allá del formato temporada".

Es decir, añadió durante una entrevista con Notimex, interactuar con el público, en una suerte de cruce de caminos, en sesiones no de dos horas, sino de 10 o 12 cada día. "Es abrir espacios para dialogar con una comunidad diferente a la que nos frecuenta en donde está nuestra compañía, en Coyoacán, la que visita habitualmente el Museo del Chopo".

Desde su experiencia de mujer de teatro, la maestra Malheiros explicó que en la Ciudad de México habitan los más diversos tipos de públicos, y aunque la cartelera escénica hoy en día es amplia y variada, "la gente está ávida de teatro, y con las residencias artísticas, el arte escénico recupera y adquiere nuevos espacios para platicar con toda esa gente".

La compañía La Máquina de Teatro de las directoras Clarissa Malheiros y Juliana Faesler venía coqueteando con el Museo Universitario del Chopo desde hace varios años. A ellas les interesaba hacer ahí una residencia debido a las características geográficas, sociales y artísticas que envuelven a ese recinto enclavado en Santa María la Ribera.

"Es un recinto que trabaja con interdisciplinaridad, lo cual también hace La Máquina de Teatro desde su origen. Nos definimos como una compañía que trabaja con ficciones extremas, con una realidad que transita a la ficción a partir de una historia real presente. No trabajamos con una dramaturgia convencional, sino una dramaturgia muy ágil", dijo.

Debido a ese enorme paralelismo que la entrevistada halló entre el museo administrado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la compañía que comanda al lado de Faesler, es que durante años buscó la residencia artística. "No se había logrado porque el museo tiene su propia programación y una agenda apretada", añadió Malheiros.

Ahora, acotó, la Máquina de Teatro realiza su residencia artística en el Museo del Chopo del 2 al 29 de marzo con cuatro estrenos escénicos, dos talleres, un seminario y un remontaje, en los que participarán Juliana Faesler, Clarissa Malheiros, Alma Gutiérrez, Zuadd Atala y David Gutiérrez, así como colectivos y compañías del interior del país.

La compañía lleva a cabo proyectos de carácter interdisciplinario. Con una trayectoria de 19 años, explicó la maestra, se ha consolidado como una de las más importantes en el ámbito escénico mexicano. "Está en una búsqueda constante por crear un estilo propio, enriquecido por la experimentación con diferentes lenguajes artísticos".

Las piezas que presenta versan sobre diversos temas y plantean interrogantes como ¿cuál es la relación entre lo místico y lo racional? ¿Todos somos responsables de lo que sucede a nuestro alrededor?.

En tanto, las actividades académicas están enfocadas en la reflexión en torno al papel del arte en la sociedad y su contexto, y la relación creador/espectador.

Explicó que el programa de la residencia artística incluye el "Tríptico I /Pessoa. La hora del diablo", obra de teatro dirigida por Clarissa Malheiros y Juliana Faesler. "A partir del relato homónimo de Fernando Pessoa, la puesta en escena invita a un viaje fantástico por un abismo poético donde el mundo místico y el real se entrecruzan", comentó la maestra.

Otra actividad es "Unidad habitacional. Laboratorio interdisciplinario" que plantea la creación de una urbe maqueta como territorio de vidas que evidencia el desafío general de crear una identidad común o su imposibilidad. El espacio se articula como escultura o instalación transitable, con coreografías colectivas, relatos autobiográficos y experiencias documentales.

Luego, la pieza teatral "El inspector V. 01 Los impecables", dirigida por Malheiros; el performance "Zapata, muerte sin fin" coordinado por Juliana Faesler; la pieza escénica "Todas las cosas que están mal" dirigida por Alma Gutiérrez, y el taller de montaje de la obra "Guerra en el paraíso", de Carlos Montemayor, impartido por Faesler.

De acuerdo con la entrevistada, la residencia artística incluye también el laboratorio de Composición y Estrategia Coreográfica, de Zuadd Atala, así como el seminario "Ejercicios artísticos ante la situación política", impartido por David Gutiérrez. "Los precios de todas las actividades son accesibles a todo público y se aplican los descuentos convencionales", concluyó.