Mueren 132 yihadistas en combates con fuerzas kurdas en Siria

Al menos 132 yihadistas del Estado Islámico(EI) han muerto en los últimos tres días durante combates con las fuerzas kurdas y bombardeos de la coalición internacional en la provincia de Al Hasaka, noreste de Siria, informaron hoy activistas.

En el marco de los combates, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), combatientes kurdos sirios, han avanzado y recuperado el control de 70 localidades, granjas y áreas residenciales de Al Hasaka, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Asimismo, las fuerzas kurdas lograron cortar la carretera principal que une Tal Hamis con Al Hul, bajo control de los yihadistas.

El OSDH, con sede en Londres pero que cuenta con una amplia red de activistas en Siria, destacó que este avance se debe a la cooperación entre los combatientes kurdo-sirios y la coalición internacional, encabezada por Estados Unidos.

Este miércoles, los enfrentamientos entre las fuerzas kurdas y los yihadistas se recrudecieron en la periferia occidental de la ciudad de Kobane, en la norteña provincia siria de Alepo, de donde el EI fue expulsado el pasado 26 de enero.

Las milicias kurdas lanzaron una ofensiva contra el EI en el noreste de Siria, cortando una de sus líneas de suministro desde Irak, luego del secuestro de docenas de cristianos por parte del grupo extremista.

El grupo yihadista atacó el lunes dos pueblos cristianos bajo control de las fuerzas kurdas en la región de Al Hasaka y secuestró al menos 90 cristianos asirios, informó el OSDH, aunque otras fuentes no descartan que sean unos 200.

Miembros de la comunidad de cristianos asirios informaron este miércoles que la cifra de personas secuestradas por el EI asciende a 200, entre ellas mujeres, ancianos y niños.

Ante los combates, bombardeos y secuestros, cerca de tres mil civiles asirios han abandonado sus hogares en la provincia de Al Hasaka, según un vocero de la Organización de Asistencia de la Iglesia Asiria del Este, Joseph Haweil.

Unas 600 familias han sido acogidas en la catedral de Santa María en la ciudad de Al Hasaka, mientras que otras han escapado a la urbe de Qameshli, en la misma provincia.