Sustituyen con programas educativos jornadas de trabajo infantil

El Centro Florece de "La Presa" de British American Tobacoo México cada año retira a mil niños jornaleros de los campos de tabaco y los incorpora a sesiones educativas, cambiando así su realidad.

Los pequeños, sustituyen una agotadora jornada de cosecha, por lecciones de lectura, matemáticas, psicomotricidad, cantos, juegos y una naranja fresca a la hora del recreo luego de jugar fútbol o a las escondidillas.

A través de un recorrido en el Centro Florece, donde se atienden a hijos de jornaleros agrícolas de tabaco se observó que sus salones de clase son emblemáticos de la cultura mexicana: juguetes tradicionales como trompos, baleros de madera, pelotas y muñecas de trapo.

Sus padres son los seis mil 900 jornaleros agrícolas, que en su mayoría son indígenas migrantes de las sierras altas aledañas al Estado, aunque algunos también viajan desde Oaxaca y Guerrero con toda su familia para recibir 150 pesos por día.

Buscan trabajo durante los periodos de cosecha del tabaco, esto incluye a los niños, por lo que a través del programa Florece se pretende erradicar la mano de obra infantil de estos campos.

Yania, tiene ocho años. Es una niña huichol de las 130 pequeños que están en esta temporada en el Centro.

Ahí recibe educación, alimentación, atención médica y esparcimiento necesario para su desarrollo y convive sanamente con otros niños huicholes, tepehuanos y coras.

Ella, al igual que otros niños de su edad son excelentes traductores de los más pequeños, ya que le dicen a los maestros lo que los infantes de uno a cuatro años no pueden, porque aún no entienden el castellano.

El Centro Florece recibe a niños desde un año de edad -a veces de meses- , hasta los 14 años, porque después de esa edad se convierten en padres y jefes de familia.

Las maestras trabajan únicamente por vocación. Sólo por eso. Son egresadas jóvenes que les satisface ver la sonrisa de una niña despeinada, de tez morena o por lograr que un niño socialice con otros.

La canción de "La foca Ramona" es una de las favoritas de los niños del Centro Florece. La cantan con alegría y entusiasmo.