Carlos Gardel entró a la gloria con su muerte en Medellín

Medellín es una ciudad arrabalera en donde el tango es tan popular, como cualquier otro género musical urbano desde aquel 24 de junio de 1935, cuando la voz de Carlos Gardel se apagó para siempre y paradójicamente entró a la gloria.

Los historiadores, 80 años después de aquel fatídico accidente en el aeropuerto de Medellín, no se han podido poner de acuerdo sobre el lugar donde nació el cantor, compositor y actor de cine.

Para sus fanáticos en Uruguay, el cantor de "Pobre mi madre querida", "Flor de Tango" y "Caminito", nació en Tacuarembó, el 11 de diciembre entre 1883 y 1887.

Pero los franceses reivindican la cuna de Gardel en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890. En lo único que existe unanimidad es que Gardel vivió desde su infancia en Buenos Aires y se nacionalizó argentino en 1923, cuando ya era una voz e intérprete de Tango, esa música urbana que se mueve entre la literatura y el arrabal.

En lo que no hay ninguna duda es que Carlitos, El Zorzal Criollo, El Morocho del Abasto, El Mago, El Rey del Tango, y El Mudo, murió a las dos y 57 minutos de la tarde del 24 de junio de 1935 en Medellín.

Los vecinos al aeropuerto La Playa en Medellín- hoy conocido como el Olaya Herrera- oyeron un estruendoso ruido que los hizo salir de sus casas para ver de qué se trataba, mientras unos tres mil seguidores se agolparon en el pequeño terminal aéreo para despedir a su ídolo, quedaron estupefactos como testigos mudos de la tragedia aérea.

"En el momento en que se produjo el choque hubo un gran desplazamiento de los dos aviones que quedaron casi juntos y envueltos en una bola de fuego", relató días después a los cronistas de la época, Juan Bautista Isaza Misas, testigo presencial del accidente.

El ingeniero y miembro de la Academia Colombiana del Tango, Asdrúbal Valencia Giraldo dijo a Notimex: "todo el mundo sabe que Gardel murió aquí, pero a la vez fue en esta ciudad donde Gardel nació para la gloria. Para muchos es más importante el lugar donde muere un personaje que el lugar donde nace".

Según Valencia Giraldo, quien es autor de ocho libros sobre Tango, a los 30 años de edad, Gardel ya era un fenómeno musical que se extendió por el mundo entre 1910 y 1920.

Colombia fue uno de esos lugares donde llegó el tango y la milonga. Medellín fue la ciudad que mejor asimiló este género de música folclórica urbana del extremo sur del continente, y con el tiempo se incrustó en lo más profundo de las raíces culturales del pueblo paisa, como se conoce a los residentes de esta ciudad, enclavada en medio de dos montañas.

El tango llegó a Medellín- según el investigador Valencia Giraldo- a finales de la década del 20 del siglo pasado, "por la vía de los discos (LP) que eran grabados en Nueva York".

El cine y las compañías de teatro también fueron instrumentos para que el tango se pegara adentro de la piel de los habitantes de la segunda ciudad más importante de Colombia.

"En 1930 -dijo- ya en Medellín había una audiencia del tango. A los pocos años se empezó a conocer las películas argentinas, sobre todo las de Gardel. En esos años Gardel ya era un ídolo en esta ciudad, y por esa razón vino aquí. Si no fuera popular y conocido a que iba venir a estas montañas tan lejos y tan altas".

Valencia Giraldo, quien acaba de publicar la obra "El Universo del Tango", aseguró que Gardel llegó a Medellín porque sabía que en esta ciudad de clima cálido su gente "lo conocía y lo quería" desde el corazón mismo de la ciudad con sus bares y cafés, hasta en las casas y calles de las barriadas del oriente y occidente de la ciudad.

El fallecimiento del cantautor en el accidente aéreo, después de sus espectaculares presentaciones, impactó no sólo a los gardelianos sino a la ciudad y a Colombia en general.

La muerte de Gardel consolidó su imagen como ídolo de una generación y el tango se proyectó como género urbano entre 1935 y 1950, una época que se caracterizó por la lucha política por el poder entre conservadores y liberales.

En abril de 1948 se da en Colombia el asesinato del líder liberal, Jorge Eliecer Gaitán, que se convirtió en la chispa de la violencia política que vive Colombia, que ha dejado millones de víctimas y desarraigados.

Medellín fue un centro urbano receptor de las primeras oleadas de desplazamiento de familias que huían del campo a la ciudad para proteger sus vidas de la violencia Liberal- Conservadora.

Los desplazados forzosos se fueron asentando en una zona céntrica conocida como Guayaquil, o puerto seco, donde estaba la última estación del ferrocarril y en las orillas del río Medellín, que cruza la ciudad de sur a norte.

Los migrantes forzados de la violencia Liberal- Conservadora, se apropiaron del tango, lo hicieron suyo porque "reflejaba el sentir de esta gente desarraigada y sola que llegaba a la ciudad".

A juicio de Valencia Giraldo, la época dorada del tango -como género musical urbano- en Medellín va de 1950 hasta la década de los años 80, cuando empieza a decaer un poco por la fuerte presencia que empieza a tener los ritmos del caribe, especialmente la salsa.

El tango, 80 años después de la muerte de Gardel, sigue vigente en Medellín, con sus bares emblemáticos como "El Patio del Tango", que presenta cantores nacionales y extranjeros; "La Boa", "El viejo rincón", "Adiós muchachos", y la Casa Cultural Homero Manzi.

En el centro de esta urbe de dos millones de habitantes, se mantiene abierto el Café Málaga, un espacio para la tertulia entre tangos y milongas, entre cafés y cervezas, entre imágenes de Gardel y otros ídolos del género o como dicen sus asiduos visitantes: Un templo de la música vieja, un museo gardeliano, que evoca el pasado y la nostalgia.