Enfrenta Berlusconi la rebelión dentro de su partido

El europarlamentario Raffaele Fitto, del derechista partido Forza Italia, exigió hoy la renovación de la cúpula de ese grupo fundado por Silvio Berlusconi en respuesta a la debacle política causada por la elección del nuevo presidente italiano, Sergio Mattarella.

Fitto, que encabeza la disidencia dentro de las filas de Forza Italia, convocó a una rueda de prensa en la Cámara de diputados en la que dijo que no pensaba renunciar a ese partido, pero en la que urgió a cambiar su línea política y su dirigencia.

"El desgaste de Berlusconi y de Forza Italia es obra de otros, no mía, por lo que si no es posible abrir una discusión sería dentro del partido lo haremos partiendo desde los territorios e iniciaremos a viajar por el país", anunció.

Insistió en que el actual grupo dirigente de Forza Italia debe sel nombrado por los electores y no impuesto "desde arriba".

A la misma hora Berlusconi encabezaba en el Palacio Grazioli, su residencia en Roma, una reunión de la presidencia de Forza Italia en la que rechazó la dimisión presentada por la cúpula de esa formación política.

Fitto, sin embargo, no reconoció a los dirigentes ninguna credibilidad "política, jurídica, ni estatutaria".

El partido enfrenta una de sus peores crisis desde que fue fundado por Berlusconi en 1994 tras la elección de Mattarella como nuevo presidente italiano.

La candidatura del mandatario fue impuesta por el primer ministro, Matteo Renzi, del centroizquierdista Partido Democrático (PD), con el que Berlusconi había signado el llamado "Pacto del Nazareno".

Renzi hizo creer a Berlusconi que acordaría con él la candidatura del nuevo presidente a cambio de la aprobación de varias reformas institucionales.

Sin embargo, tras lograr el voto de Forza Italia en el Parlamento, Renzi eligió unilateralmente a Mattarella como candidato a la presidencia.

Para los analistas se trató de una nueva derrota que hizo más evidente que nunca la agonía política de Berlusconi, ya debilitado por varios procesos judiciales y una condena definitiva por fraude fiscal.

Giovanni Toti, uno de los incondicionales del ex primer ministro, amenazó también este día que el "Pacto del Nazareno" con el gobierno estaba concluido.

"Si el Pacto del Nazareno está terminado es mejor así, pues el camino de las reformas será más simple y para nosotros es mucho mejor llegar a 2018 (cuando oficialmente termina la legislatura) sin (Renato) Brunetta (de Forza Italia), ni Berlusconi", respondió la vicepresidenta del PD, Deborah Serrachiani.