Letalidad de operaciones policiales genera preocupación en Brasil

El notable aumento de las muertes de civiles en operaciones policiales, en especial en los estados de Sao Paulo y Río de Janeiro, ha provocado llamados de la sociedad civil para aumentar la fiscalización de estos organismos de seguridad.

Datos divulgados esta semana por la organización Human Rights Watch (HRW) muestran un aumento del número de víctimas civiles, sobre todo en Sao Paulo y Río de Janeiro, donde los fallecidos a manos de las fuerzas del orden aumentaron 97 y 40 por ciento anual, en forma respectiva.

De 369 muertos en 2013, la cifra se elevó a 728 en Sao Paulo, casi el doble, mientras que en Río de Janeiro el número de víctimas civiles aumentó de 416 a 582.

"Son cifras muy preocupantes", dijo a Notimex la directora de HRW para Brasil, María Laura Canineu, que explica que estos números indican que la estrategia actual de contención de la criminalidad "no está funcionando".

En un país en el que, pese a los progresos sociales y económicos de los últimos años, los homicidios aumentaron un 13.4 por ciento en la década de 2002 a 2012, la actuación de la policía, en especial la militar, es fuente de controversia.

Al igual que otros sectores de la sociedad civil, Canineu critica que haya una cierta "impunidad" para los policías que hacen un uso desproporcionado de la fuerza letal en sus operaciones contra el narcotráfico o en otro tipo de acciones para mantener la seguridad.

"La policía tiene la convicción muy firme de que no va a pasar nada, de que no habrá castigo si hace un uso excesivo de la fuerza", aseguró la organización humanitaria.

HRW presentó esta semana un informe en el que, entre otros aspectos, critica abusos policiales como el uso de la tortura, las ejecuciones o la violencia desproporcionada en manifestaciones, que califica como asuntos preocupantes de los derechos humanos en Brasil.

En lo que va del año ya son más de 31 las víctimas que fueron heridas o murieron como consecuencia de "balas perdidas" en operaciones policiales sólo en Río de Janeiro.

Asimismo, se ha convertido en algo habitual que cada año menores de edad -incluso niños- fallezcan en operaciones de las fuerzas de seguridad, sobre todo en las favelas.

Las organizaciones humanitarias piden que los gobernantes respalden políticas de mayor fiscalización de las actuaciones policiales, pues "muchos casos de muertes de supuestos civiles inocentes acaban en nada", indicó Canineu, quien consideró que no hay una actuación judicial.

Afirmó que cuando se produce una víctima civil, la policía argumenta que fue consecuencia de "un acto de resistencia", sin que esas actuaciones sean posteriormente investigadas en profundidad por el Ministerio Público.

Por otra parte, las familias afectadas son por lo general de bajos ingresos y escasa educación, lo que dificulta que puedan iniciar un proceso judicial para exigir justicia.

Canineu mencionó como ejemplo un informe realizado en 2009 por HRW en el que documentaban 50 casos de fallecidos en operaciones policiales supuestamente por oponer resistencia a las fuerzas del orden, pero que en muchos casos se trataron de "ejecuciones extrajudiciales".

"En 2013 hicimos un seguimiento de los casos y hasta entonces ningún policía había sido condenado por esos hechos", sostuvo.

Prácticas policiales consideradas como torturas son denunciadas de forma recurrente por la prensa en acciones de la policía militar en las favelas, y la violencia policial ha llegado incluso a ser objeto de películas como la célebre "Tropa de Élite".

Un informe publicado en mayo pasado por el grupo defensor de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) señalaba que el 80 por ciento de los brasileños teme ser torturado en caso de ser detenido por la policía, el índice más alto de este estudio transnacional.