Insta ONU a Nigeria investigar masacre perpetrada por Boko Haram

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos (ACNUDH) llamó al gobierno de Nigeria a realizar una investigación sobre la matanza perpetrada contra cientos de civiles por el grupo extremista Boko Haram.

"Instamos a las autoridades nigerianas a que redoblen sus esfuerzos para crear las condiciones para una investigación efectiva de los hechos, con el fin de establecer las circunstancias que rodean los asesinatos, así como la rendición de cuentas de los perpetradores", dijo en rueda de prensa en Ginebra la portavoz del ACNUDH, Ravina Shamdasani.

Asimismo, urgió al gobierno a actuar con rapidez para restablecer la ley y el orden, asegurando al mismo tiempo que las operaciones de seguridad se llevan a cabo de acuerdo con el derecho internacional y el pleno respeto de los derechos humanos.

"Deploramos profundamente los ataques despiadados, crueles contra civiles en la ciudad de Nigeria nororiental de Baga, donde Boko Haram ha estado operando desde el 3 de enero", dijo Shamdasani.

Si bien los detalles exactos no están claros, lo que es casi seguro es que se han producido matanzas y desplazamientos forzados masivos.

La portavoz dijo que no se tiene acceso a la zona en donde persiste la violencia y que no se sabe a ciencia cierta cuántas personas murieron en la masacre, ni si profesaban alguna religión distinta a la musulmana.

De acuerdo a investigadores de Amnistía Internacional pudieron haber sido asesinadas dos mil personas.

Por otra parte, la portavoz recordó que el ataque deliberado contra civiles está claramente prohibido por el derecho internacional y "estamos muy preocupados por los informes de que había niños y ancianos entre las víctimas".

Las matanzas en los mercados en Maidugiri, también en el estado de Borno, y en Potiskum, en el estado de Yobe, "son particularmente impactantes pues se tienen informes de que las niñas, posiblemente una de apenas 10 años, pueden haber sido obligadas a llevar a cabo el ataque".

"La utilización de un niño para detonar una bomba no es sólo moralmente repugnante, sino que constituye una forma atroz de explotación infantil de acuerdo al derecho internacional", afirmó.