Mueren al menos seis niños sirios a causa del frío y el hambre: Unicef

Al menos seis niños sirios han muerto por la falta de abrigo ante las bajas temperaturas, el hambre, la falta de acceso a la asistencia humanitaria y el halo de desolación que cubre la región, deploró el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

"Cinco niños murieron a causa de las bajas temperaturas en Siria, uno en Líbano, pero esta cifra es subestimada y se esperan más víctimas en los próximos días", dijo en rueda de prensa el portavoz de Unicef, Cristophe Boulierac.

En medio de las condiciones más duras del invierno hasta el momento, Unicef ha distribuido ropa de invierno, mantas, equipos de calefacción, efectivo y cupones a más de 900 mil niños en Siria, Irak, Líbano, Jordania y Turquía.

Sin embargo, luego de cuatro años de conflicto y de la presencia del Estado Islámico en el norte del país, Unicef estima que por lo menos siete millones de desplazados internos y refugiados están en necesidad desesperada de ayuda.

"Aunque es importante destacar los logros (de Unicef), estos palidecen en comparación con el número de niños y familias cuyas vidas están siendo devastadas cada día que este terrible conflicto se prolonga", dijo el portavoz.

Unicef ha expresado en días anteriores su preocupación por la situación de los niños en las zonas bajo control del autodenominado Estado Islámico (EI), sobre todo en las provincias de Raqa, Deir Ezor y parte de Aleppo en donde al menos "670 mil niños han resultado afectados".

Según el organismo fueron cerradas escuelas ubicadas en zonas sirias controladas por el grupo fundamentalista que pretende cambiar los programas de clases en áreas de las gobernaciones de Aleppo y Deir-ez-Zour.

Unicef explicó que la intención del grupo extremista islámico es cambiar el currículo educacional con el objetivo de imponer en las zonas controladas su visión de la Sharia o Ley Islámica.

Estadísticas ofrecidas por el Ministerio de Educación de Siria sugieren que hasta dos millones 400 mil estudiantes pudieran estar fuera de las aulas, o no asistir de manera regular a las mismas tanto en la enseñanza primaria como en otros niveles de escolaridad en las zonas afectadas por la violencia en el país.