Con bromas y citando a cómico italiano, el Papa cierra 2014

Además de su despedida litúrgica del año con el rezo de las vísperas, el Papa Francisco cerró hoy el 2014 con detalles particulares como la cita imprevista en su homilía al actor Roberto Benigni o sus bromas a fieles y cardenales.

Como estaba previsto, Francisco presidió el canto del "Te deum" (himno de agradecimiento) en la Basílica de San Pedro del Vaticano y allí pronunció una homilía en la cual denunció la criminalización a los pobres y llamó a todos a hacer un examen de conciencia.

En un momento exclamó: "Decía algunos días atrás un gran artista italiano que para el señor fue más fácil quitar a los israelitas de Egipto que a Egipto del corazón de los israelitas".

Y agregó: "Habían sido sí liberados materialmente de la esclavitud, pero durante la marcha en el desierto con las varias dificultades y con el hambre, comenzaron entonces a sentir nostalgia por el Egipto cuando 'comían cebollas y ajo'; se olvidaban que comían en la mesa de la esclavitud".

Aunque no mencionó el nombre, el Papa se refirió al actor italiano ganador del Oscar por la película "La vida es bella" (1997), Roberto Benigni, quien condujo uno de los programas más seguidos de la televisión italiana en 2014.

Se trata de "Los 10 mandamientos", un monólogo filosófico y cómico, que demostró gran conocimiento del protagonista sobre la Biblia y que registró picos de más de 11 millones de espectadores cuando fue transmitido a mediados de diciembre último.

Aunque trascendió que Francisco había llamado al actor por teléfono, el Vaticano nunca confirmó esa versión.

Ahora se sabe que el pontífice sí vio el espectáculo, no obstante sus conocidos aseguran que desde sus tiempos como arzobispo de Buenos Aires no miraba televisión, salvo pocas excepciones.

Siguiendo la reflexión de Benigni, el obispo de Roma aseguró que en los corazones de los hombres "se anida la nostalgia de la esclavitud" porque es "aparentemente más segura que la libertad, que es más riesgosa".

"¡Cómo nos gusta ser enjaulados por tantos fuegos artificiales, aparentemente bellos, pero que en realidad duran sólo pocos instantes! ¡Este es el reino del momento!", apuntó.

Al terminar el rezo de las vísperas y el canto del "Te deum", el Papa abordó un auto y se dirigió hacia la Plaza de San Pedro, donde visitó el nacimiento artístico de tamaño natural colocado junto al obelisco central.

Ante la escena rezó unos instantes y después se acercó a saludar a cientos de personas que se habían acercado para verlo, no obstante el intenso frío. Enfundado en un abrigo blanco, fue pasando junto a la gente y con algunos de ellos se detuvo unos instantes.

Ese fue el momento para las bromas. Intercambió su solideo blanco primero con una anciana y después con un señor. Mientras él caminaba junto a las vallas, varios de los presentes le tocaron sus hombros en repetidas ocasiones, como si no creyeran que fuese verdadero.

A lo lejos, un hombre empezó a gritar con fuerza, casi desaforadamente, mientras el Papa se acercaba a lo lejos: ¡Francisco, Francisco, de Argentina, de Argentina!". Entonces el pontífice lo vio, hizo una pausa y le respondió: "¡Y yo qué culpa tengo!".

Luego, antes de dejar el lugar, saludó al cardenal gobernador del Estado Vaticano, Giuseppe Bertello, y al hacerlo exclamó: "¿Va a comer las lentejas?", en referencia a la tradición italiana de degustar ese platillo justo a la medianoche del 31 de diciembre. El purpurado contestó con una sonrisa.