Costarricenses son entusiastas para recibir la Navidad y Año Nuevo

Los costarricenses son entusiastas para recibir la Navidad y el Año Nuevo. Ambas reuniones son espacios principalmente familiares, en el primer caso, y de amigos, en el segundo, en las que se comparten platos tradicionales y se brinda a la medianoche.

Asimismo, un número considerable de personas opta por desplazarse mayoritariamente a las playas nacionales o por viajar fuera del país, en el masivo disfrute anual de aproximadamente dos semanas de vacaciones.

Las cenas de Nochebuena y de Fin de Año tienen como protagonistas infaltables a los tamales, que centran el interés de los celebrantes.

Preparados con masa de maíz, los tradicionales tamales navideños costarricenses llevan en el centro relleno consistente en pequeños trozos de cerdo -más recientemente, la opción es pollo-.

La carne es acompañada con vegetales -garbanzos, arvejas, pequeños trozos de zanahoria, entre otros- y algunas pasas.

Una vez rellenos, los bloques de masa son individualmente envueltos en hojas de plátano y amarrados, en "piñas" (pares), para su colocación en ollas de tamaño considerable y su cocción en agua hirviendo.

Una vez llevados a la mesa, se los saborea solos -la opción habitual-, o con alguna salsa.

En familias numerosas, los tamales son por lo general elaborados como tarea grupal en la que participan principalmente mujeres.

En algunos casos, y según sea la dimensión de la familia, las animadas cocineras pueden elaborar hasta uno o dos centenares de tamales, que son compartidos por los parientes y son además regalados a amigos.

El nombre de este alimento tradicional costarricense, lo mismo que, en diversas variantes, de otros países de Centroamérica -al igual que de México-, deriva de la palabra indígena náhuatl "tamalli", cuyo significado es: "envuelto".

De acuerdo con registros arqueológicos, el tamal era alimento cotidiano de pueblos prehispánicos en México.

El misionero franciscano español Bernardino de Sahagún (nacido en España, en 1499, fallecido en México, 1590) incluyó, en su obra de 12 tomos titulada "Historia general de las cosas de la Nueva España", una referencia a ese alimento.

Los indígenas nahuas, de México, "comían también tamales de muchas maneras", escribió Sahagún, autor de diversas obras escritas lo mismo en español que en náhuatl.

"Unos de ellos son blancos (...) hechos no del todo redondos ni bien cuadrados", mientras que "otros tamales comían que son colorados", agregó.

Las reuniones, tanto en Nochebuena como a Fin de Año, son momentos de encuentro, o de reencuentro entre personas quienes, por residir en ciudades diferentes -o fuera de Costa Rica-, tienen oportunidad de "ponerse al día" en sus respectivas vivencias.

La música anima estas reuniones que suelen comenzar temprano en la noche y finalizar avanzada la madrugada -o al amanecer-.

Además, miles de costarricenses optan por desplazarse a alguna de las numerosas playas en las costas, lo mismo caribeña (atlántica), en el este, que Pacífica, en el oeste.

Estos viajes se efectúan lo mismo en autobuses de empresas interprovinciales que en vehículos particulares, lo que suele hacer que colapsen las principales carreteras, lo mismo en los días de salida desde esta capital que en los de regreso.

En el tiempo de las vacaciones decembrinas, las compañías autobuseras nacionales aumentan la frecuencia de los viajes y el número de unidades.

Lo mismo hacen las empresas costarricenses que cubren rutas terrestres centroamericanas.

En estos casos, se trata de cubrir los desplazamientos principalmente de miles de ciudadanos nicaragüenses quienes, asentados en Costa Rica, viajan masivamente, para celebrar en sus lugares de origen, la Navidad y el Año Nuevo.