"Letanías para el alma" atraen a cerca de 17 mil personas

Conformada por libros antiguos de coro y misales, la exposición "Letanías para el alma. El libro religioso en la Colección Franz Mayer", que exhibe en su Biblioteca Rogerio Casas-Alatriste H., ha recibido cerca de 17 mil visitantes desde agosto que fue inaugurada.

La muestra, que estará abierta al público hasta el próximo 31 de diciembre, ha tenido una buena aceptación entre el público, según sus organizadores.

En pequeñas vitrinas se muestran 13 obras, todas ellas testigos de la historia musical y religiosa de las que destacan los libros de coro y una Biblia la Sagrada Escritura de Martín Lutero, única en el país.

La exposición da importancia a los cantorales que están bellamente adornados; en ellos se pueden ver letras y notas musicales para interpretaciones de misas, oficios de sepultura, festividades de santos y oraciones.

La mayoría están en latín, trabajados con tintas minerales o vegetales; los encargados de su realización eran copistas o escribanos que solían ser los monjes o frailes, además surge el papel del iluminador que decoraba las letras capitulares con motivos animales, vegetales o florales.

Durante su vida, Franz Mayer mostró interés en adquirir una valiosa colección bibliográfica incluyendo libros religiosos como Biblias, misales, pontificales, de coro, conventuales, etcétera.

En esta ocasión la Biblioteca Rogerio Casas- Alatriste H. organizó una muestra de obras, de procedencia europea y novohispana, con temática religiosa.

La publicación de libros comenzó gracias a la creación de la imprenta en Alemania a mediados del siglo XV; los cambios de pensamiento en la época implicaron transformaciones sociales importantes; el libro adquirió un papel fundamental en el caso religioso, donde se buscó respaldar y a la vez fundamentar los valores eclesiásticos tradicionales.

Por su parte, España comenzó a implementar licencias para la impresión de textos, lo que significó la reglamentación tanto de la distribución como de la impresión de libros, pliegos y hojas volantes, dando origen a las listas de libros prohibidos.

Con el paso del tiempo, el libro adquirió una característica fundamental, en el aspecto estético, el cual se enfocaba a la ilustración y encuadernación.

El libro como objeto artístico, bellamente decorado y ornamentado, tanto en su ilustración como en su encuadernación, causó mayor interés en Mayer.

La encuadernación comenzó a adquirir importancia en el siglo XVI donde se inició una etapa de libros de lujo. Las cubiertas estaban conformadas por finas pieles con representaciones de diversos temas, en su mayoría religiosos.

Además, en casos específicos se trabajó sobre la cubierta con elementos de plata, bronce, níquel y estaño a manera de broches y esquineros.