Invita "Asesino de muertos" a pensar en el móvil de nuestros actos

Definido como un neurótico y obsesivo, un general en el ejército a la hora de trabajar, el escritor mexicano Juan Carlos Aldir (1971) aseguró hoy aquí que la literatura como cualquier otro género artístico es un espejo que exhibe nuestra realidad.

Entrevistado a propósito de su más reciente publicación "Asesino de muertos", el autor, quien ha participado en diversos talleres de cuento y novela, consideró que, de hecho, todas las artes son un reflejo de nuestro acontecer.

"Es un espejo en donde, claro, uno no tiene que llegar a matar para saber cuál es la dinámica social en la que ese persona está inserto y que tan lejos está de nuestra realidad", dijo a Notimex.

Estudiante de la licenciatura en Filosofía, señaló que la sociedad se encuentra corrompida, deshumanizada, e inconsciente, toda vez que hoy, "actuamos un poco por reflejo, por necesidad, porque la vida nos va poniendo en el camino de hacer determinadas cosas, porque necesitamos subsistir, pero a veces no nos detenemos a reflexionar demasiado, sobre la causa profunda y las consecuencias de nuestros actos".

Bajo el sello Santillana, "Asesino de muertos" es una novela negra, en la que retrata el mundo del narcotráfico, la violencia, los antros y la corrupción pero, sobre todo, habla de la evolución negativa del ser humano hacia su propia condenación.

En más de 600 páginas, en esta, su primera novela, narra el despiadado oficio de "asesinar muertos", en medio de una vorágine de sangre, crueldad y amor.

En ella, se narra la historia de Esteban, un joven que trabaja como cadenero en un bar de la Ciudad de México. Se encuentra agobiado por las deudas y la penuria económica; necesita sacar adelante a su padre enfermo y a su hermana, quien se prostituye para sobrevivir.

No parece haber salida a su situación, hasta que comienza a relacionarse con la mafia que controla los antros. Convertirse en sicario parece ser su única oportunidad. Pero no será un camino fácil, pues además de sumergirse en un mundo de violencia y asesinatos despiadados, deberá enfrentarse con sus propios límites.

De acuerdo con su autor, a través de este personaje, la novela profundiza en las motivaciones más bajas del ser humano, mucho más crueles que cualquier tortura, así como en las motivaciones elevadas.

"Me centré en pensar qué sucedía si una persona común y corriente se ve en una situación tan apremiante en la que le ofrecen asesinar a alguien a cambio de dinero y a partir de ahí, se detona la trama y el personaje central: Esteban, quien cree al principio que no habrá problema y que de todas maneras tendrá que morir porque ya está señalado", dijo.

Según Aldir, en esta obra, el protagonista asesina a gente por dinero y lo ve como algo transitorio, temporal, como algo que no afectará su vida en absoluto, cuando en realidad, resulta todo lo contrario.

"Lo que me movió hacer esta novela, fue que como la sociedad y como individuo, de pronto no vemos demasiado, es decir, cuáles son las razones por las que hacemos las cosas y de pronto tomamos una acción porque en el plazo inmediato nos es beneficiosa, pero paulatinamente vamos corrompiéndonos", indicó.

Señaló que en la actualidad hay una desvalorización por la vida, pero manifestó no estar seguro respecto a que todo fuera diferente en otras épocas.

"Lo que sucede es que hay una serie de valores que se han trastocado. Ha habido otras épocas donde la gente se va a la guerra, incluso como una obligación, como algo natural, pero no hacia dentro de un marco distinto.

"Aquí más que el tema de la vida, lo que se ha trastocado ha sido la convivencia, las oportunidades económicas", indicó.

Cuenta que cuando comenzó a escribir esta novela, no existía ese México, cruel y sanguinario que es hoy.

"Había un México donde esto ocurría pero no era el tema de todos los días de las noticias, lo escribí porque me resultó interesante saber qué sucedió con la persona al momento de tomar esas decisiones. Y esa situación de darme cuenta que era una realidad tristemente humana, fue lo que lo interesó desarrollar en el personaje", dijo.

El autor confesó que está novela no tiene mensaje alguno, "lo ideal para mí, es que a partir de la lectura de esta novela, el lector reflexione respecto a su propios actos y vida; y ver lo que nos sucede como país, no como algo ajeno, sino como algo que todos podemos construir".