Árbol de Navidad de Centro Rockefeller en NY atrae a miles de personas

El árbol de Navidad colocado cada invierno desde hace más de 80 años en el Centro Rockefeller de Nueva York mantiene su encanto pese a los años y sigue siendo una visita obligada para los turistas durante las fiestas decembrinas.

Iluminado en este año desde el pasado 3 de diciembre, el abeto rojo noruego (picea abies) se convierte en el principal atractivo del Centro Rockefeller, un complejo arquitectónico ubicado en el corazón de Manhattan que cuenta además con una pista de hielo y varias esculturas alusivas a la Navidad.

Ahí, los turistas también pueden disfrutar del espectáculo de luces alusivo a la ocasión, que es proyectado en el edificio frente a la torre del Centro Rockefeller, el almacén Sack's Fifth Avenue, así como admirar desde un puesto de observación a 260 metros de altura una panorámica de la ciudad.

El árbol del Centro Rockefeller es, en suma, el corazón de la Navidad en Nueva York, una ciudad que se viste de cientos de miles de luces en muchas de sus calles, entre las que destaca la avenida Park, decorada por docenas de abetos iluminados con los colores navideños.

Con una edad de 90 años y un peso de 13 toneladas, el árbol de este año en el Centro Rockefeller es originario de los bosques de Bloomsburg, en el estado de Pensilvania, y tiene una altura de 26 metros.

Para Anaísa García y Pedro Avellaneda, una pareja que visitó la ciudad de Nueva York por primera vez, procedente de Cuba, el árbol del Centro Rockefeller es la mejor manera de contagiarse con el espíritu navideño.

"El árbol es bello, impresionante. Es un lugar obligatorio para visitar en Nueva York", explicó Avellaneda.

Para Javier Menéndez, emigrante del estado de Oaxaca con cuatro años de radicar en Nueva York, el árbol del Centro Rockefeller representa una visita obligada cada Navidad. "Trato de venir cada año para sentir el espíritu navideño", explicó Menéndez.

La tradición del árbol del Centro Rockefeller fue iniciada de manera espontánea por los propios obreros que en 1930 construían la plaza, una torre de 70 pisos y 13 estructuras más bajo el estilo Art Decó.

En aquel año, en medio de la Gran Depresión económica, obreros colocaron un árbol de Navidad, una tradición que fue retomada de manera oficial en 1933, y que desde entonces se ha realizado cada año sin interrupciones.

Este año, el árbol se mantendrá iluminado hasta el 7 de enero próximo y después será removido y empleado para construir viviendas mediante el organismo Habitat for Humanity.