Museo del Prado presenta obra inédita de paisajista Pérez Villaamil

El Museo del Prado presenta, por primera vez tras su adquisición en 2011, una obra inédita y única en su género del más destacado e influyente paisajista del romanticismo español, Genaro Pérez Villaamil.

Se trata del Díptico con 42jM vistas monumentales de ciudades españolas, incluidas en un marco rematado en ojivas, según un gusto muy británico relacionado con el revival gótico.

La obra fue realizada para el embajador inglés en España, George Villiers, luego lord Clarendon, hacia 1835-1839.

El díptico se muestra en la exposición "Vistas monumentales de ciudades españolas. El pintor romántico Genaro Pérez Villaamil", la cual estará abierta al público desde este miércoles y hasta el 6 de septiembre del próximo año.

Tras su restauración integral, con el apoyo de la Fundación Iberdrola, este Díptico se expone en la sala 60 del edificio Villanueva, junto a otras pinturas, acuarelas y dibujos del propio Pérez Villaamil.

Asimismo están presentes los volúmenes con litografías de La España Artística y Monumental, gran proyecto editorial que él mismo dirigió; y dos pinturas de su maestro, David Roberts, para completar la aproximación a un artista decisivo para la comprensión del romanticismo en España.

El Museo del Prado adquirió en 2011, en Londres, este conjunto inédito y único en el género del paisaje de 42 vistas monumentales de ciudades españolas, principalmente de Sevilla y Toledo, realizado por Pérez Villaamil (El Ferrol, 1807-Madrid, 1854).

La obra incluye 42 vistas pintadas sobre soportes de hojalata organizadas por el propio artista en un díptico de hojas simétricas rematadas en sobrias arquivoltas ojivales sobre columnas.

Por su concepción y carácter, se trata de un conjunto único en su género en el Romanticismo español.

Las vistas son testimonios excepcionales del trabajo del pintor gallego del natural en la técnica del óleo, que habitualmente utilizaba solo en su estudio.

Muestran la habilidad del artista en la representación de exteriores e interiores arquitectónicos algunos de los cuales, ya en ruinas, desaparecerían después.

También, la destreza en el trabajo directo al óleo con el pincel sobre la hojalata, con una superposición de capas muy diluidas de pintura y un toque final con pigmentos que resaltan los efectos de la luz sobre las ricas ornamentaciones mudéjares y góticas, los estilos que predominan en las vistas.

Suponen un ensayo de su amplia dedicación posterior a la representación de monumentos, que le llevó a asumir la dirección artística de la España artística y monumental (1842-1850).

Se trató de un proyecto editorial para cuyas litografías proporcionó dibujos y acuarelas muy relacionados en sus encuadres con algunas de estas obras, según revelan los ejemplos de los libros en la exposición.