Interpreta la OFCM obras de Webern, Beethoven y Strauss

La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) glosó, el pasado fin de semana, dentro del programa de la Temporada 2013 -Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (CCOY)-, un recital con piezas del austriaco Anton Webern (1883-1945), complementadas con partituras del hijo ilustre de Bonn, Ludwig van Beethoven (1770-1827), y del originario de Munich, Richard Strauss (1864-1949).

Recepción que tuvo de invitado al brasileño Lanfranco Marcelletti Jr. -actual conductor titular de la Orquesta Sinfonica de Xalapa-, quien fungió como director huésped.

"Cinco piezas para orquesta" (I. Muy tranquilo y delicado, II. De prisa y animado, con delicadeza, III. Muy lento y extremadamente calmado, IV. Fluido, extremadamente delicado, V. Muy fluido), de uno de los discípulos destacados de Schönberg, "Sinfonía No. 4" (Adagio-Allegro vivace, Adagio, Allegro vivace, Allegro ma non troppo), de Beethoven, y "Suite de la ópera 'El caballero de la rosa'", de Richard Strauss.

Cartel interesante que, sin embargo, no llenó la Sala Silvestre Revueltas del CCOY como otros fines de semana. Cinco piezas que presagian la corriente del serialismo, sinfonía de lenitivo lirismo y suite de acusado aire germano, respectivamente, conformaron una ronda en la que la OFCM demostró su axiomático oficio concertino.

Inició la transmisión con Webern: compositor de catálogo breve con obras muy significativas y determinantes en el discurso musical contemporáneo (Boulez, Stockhausen...). Marcelletti conversó con el público y expuso, brevemente, las coordenadas semánticas de las composiciones del amigo de Alban Berg (1885-1935).

Digamos que el miembro de la Segunda Escuela de Viena explota los "colores de los sonidos" en la elaboración de atmósfera: "klangfarbenmelodie" (melodía de timbres), le llaman los especialistas: encadenamiento de colores instrumentales que este cronista se atreve a definir como "zonas ritmódicas", la cuales tienen su raíz en el "procedimiento compositivo de Schöenberg" (Brennan).

Desde formato orquestal de piccolo, flauta, dos clarinetes, clarinete bajo, corno, xilófono, oboe, trompeta, corno, trombón, armonio, mandolina, celesta, arpa, guitarra, cencerro, glockenspiel, campanas, triángulo, platillos, tambores, violín, violoncello, viola y contrabajo, la OFCM abordó el singular cosmos disonante de Webern con enunciaciones de cabal prosodia instrumental.

Acercamiento "instintivo" al dodecafonismo y a la disposición serial. Uso de la atonalidad que la conducción de Marcelletti trasladó a la estructuración de apuntes y valores instrumentales contrastantes: desligamiento de lo melódico de los componentes resonantes. Escuchamos a una orquesta elaborando acusadas prosodias empalmadas en los espacios melódicos, armónicos y rítmicos.

Suerte de "haikús" sonoros, relámpagos: habla en discordancia. Introito apacible (I), brío (II), empalmes de voces (III), soplos (IV) y silencio pertinaz, suspiro intermitente (V). Masa sonora, tornasol debussyiano. Fuimos testigos de uno de los instantes (cinco minutos) más incitantes y promisorios de esta Temporada de Conciertos 2013 de la OFMC.

Y llegó Beethoven y la emoción hincó sus voces: la OFCM entregó una ejecución templada y vivaz, gozosa y apacible, seductora y concisa. Beethoven después de la Tercera: "Heroica" (enérgica borrasca) y antes de la Quinta: radical cambio estilístico.

Director conocedor de Beethoven y orquesta que supo dibujar con decidido espíritu concertino el arcano (Adagio) y el humor diligente(Allegro) del primer movimiento; el leitmotiv de tranquila y gloriosa consecución del segundo (Adagio) con dos hermosos solos del clarinete; la lúdica movilidad del tercero en scherzo vivaz (Allegro vivace) y el tempo ágil del cuarto (Allegro ma non troppo).

Ovación cerrada que obliga al conductor brasileño a cinco salidas al proscenio.

Intermedio. Notimex se acercó al investigador musical y filósofo Alfredo Troncoso de Renzi y le pidió su opinión sobre lo escuchado: "Me parece magnífico que se haya interpretado a Webern. Muy interesante la explicación, poco usual, del conductor al inicio del programa. Estoy muy satisfecho. Un director quizás un poco 'impaciente', pero la Filarmónica supo enmendar algunos breves descuidos", apuntó el académico chileno.

Tercera llamada. Tiempo Strauss. Suite de la opera más popular del compositor germano, "El caballero de la rosa", estructurada en tres actos al estilo de Mozart con libreto libre de Hugo von Hofmannsthal. Estrenada en 1926 y compuesta bajo influjos wagnerianos, se percibió un lenguaje esplendente de proceloso cromatismo.

La OFCM asumió el reto con arrojo y el público pudo disfrutar de un viaje por valses de elegante cadenza. Faena cuidadosa de las cuerdas en un vals final de impecable factura. Palmoteos cerrados: seis salidas del conductor, quien reconoce a la sección brass y madera. Público satisfecho. Una muchacha baila los compases de un vals en el vestíbulo bajo el carcajeo de sus amigos. Gala magistral de la OFCM.

Próximo programa (sábado 27 y domingo 28 de abril) dedicado a los niños: Prokofiev ("Pedro Y el lobo") y Mathias Bamert ("Desfile de circo"). Narrador, Leonardo Mortera; director huésped, Rodrigo Macías.