Jueza de EUA declara ilegal inspección a presunto "pollero"

Una magistrada federal en Corpus Christi, Texas, declaró ilegal una inspección de agentes de la Patrulla Fronteriza al vehículo de un presunto traficante de inmigrantes indocumentados o "pollero".

La inspección, indicó la magistrada, tuvo lugar más de 80 kilómetros al norte de la frontera con México.

La jueza federal Marina García Marmolejo aprobó la moción interpuesta por el abogado del presunto traficante de indocumentados, el mexicano Severo Canales Rosales, para eliminar la evidencia.

El abogado defensor, Stephen Byrne, argumentó que los agentes fronterizos involucrados "carecían de sospecha razonable para creer que la actividad criminal estaba en marcha".

La jueza García Marmolejo dictaminó que la camioneta Suburban que conducía Canales Rosales se encontraba a unos 240 kilómetros al norte de la frontera y no existía "sospecha razonable" para creer que procedía de ese punto.

La magistrada citó un caso anterior para recordar que un vehículo que se encuentre a más de 80 kilómetros de la frontera, usualmente se le considera muy lejos para que cualquiera pueda suponer que inició su marcha allá o procede de allá.

Byrne dijo a Notimex que la decisión de la jueza puede conducir a la Oficina del Procurador Federal en el sureste de Texas a tener que desistirse de los cargos o apelar el fallo ante la Corte Federal de Apelaciones del Quinto Distrito en Nueva Orleans.

Una audiencia para escuchar a las partes sobre el estatus del caso fue programada el próximo viernes.

Si el fiscal federal opta por desechar los cargos, Canales sería deportado a México por encontrarse en forma indocumentada en Estados Unidos, explicó Byrne.

El caso se desprende de la detención efectuada por los agentes de la Patrulla Fronteriza Donald Kenefick y Juan Corona, el pasado 10 de octubre.

Los agentes detectaron una camioneta Suburban en las afueras de la comunidad de Robstown, Texas, unos 240 kilómetros al norte de la frontera.

Kenefick siguió al vehículo, al sospechar de su aspecto muy cargado. El conductor de la Suburban, identificado luego como Canales Rosales, desaceleró la marcha y los agentes trataron de mirar dentro de la camioneta, pero los cristales tintados del vehículo escondían su interior.

Los agentes solicitaron por radio una verificación de registro, que fue ubicado en Brownsville, y un "control de cruce", indicando que pasó por el puesto de control de la comunidad de Sarita, más de 24 horas antes, de acuerdo con documentos de la corte.

Los agentes pensaron que el retraso de 24 horas para recorrer tan corta distancia podría significar que los ocupantes se bajaron antes del puesto de control fronterizo y caminaron para evadirlo antes de subir de nuevo a la unidad más allá del puesto de control.

Cuando los agentes detuvieron la camioneta, encontraron siete inmigrantes indocumentados mexicanos en el interior, uno de ellos un menor de 14 años.

No obstante, la jueza dictaminó que era igualmente probable que los ocupantes del vehículo se hubieran detenido en las cercanías de Kingsville para pasar la noche, como lo era el hecho de que hubieran podido caminar alrededor del puesto de control de Sarita.

En consecuencia, la magistrada consideró que la detección de la camioneta que condujo al descubrimiento de los inmigrantes indocumentados en el vehículo era un inspección injustificada en virtud de la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

La jueza accedió a la petición de la defensa y suprimió cualquier evidencia resultante de la inspección de la camioneta.

La decisión de la jueza puede conducir a la Oficina del Procurador Federal en el Sureste de Texas, a cargo de sustentar la acusación, a tener que desistirse de los cargos o apelar el fallo ante la Corte Federal de Apelaciones del Quinto Distrito en Nueva Orleans.