Performance, arte transdisciplinario y generador de reflexión: experta

Resultado de los movimientos que a inicios y mediados del siglo XX surgieron, y con una segura permanencia hacia el futuro, el performance es un arte transdiciplinario que coloca en el centro al individuo, al creador.

Así lo señaló Josefina Alcázar, investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral "Rodolfo Usigli" (CITRU) y autora del libro "Performance. Un arte del yo", al subrayar que se trata de una disciplina transgresora, de ruptura.

En entrevista con Notimex, explicó que este trabajo publicado por la editorial Siglo XXI, nació mientras investigaba sobre el impacto de la tecnología en el arte teatral, cuando le sugirieron conocer el performance pues ocupaba dichos elementos.

Al hacerlo quedó impactada, por lo que decidió que su siguiente proyecto de investigación y hasta la actualidad, sería esta disciplina.

Acotó que la ha trabajado desde varios ángulos y para esta investigación retomó su relación con la autobiografía, dado que le interesó conocer cómo se conecta el artista con su propio yo, toda vez que realiza el perfomance a partir de su propio cuerpo, con su ser.

Su cuerpo a veces es el lienzo y otras el pincel; unas la materia prima y las más la plataforma; el artista entra directamente a trabajar como si fuera el propio objeto del arte, acotó la experta.

Es un arte en el que el objeto y el sujeto se imbrican de tal manera que están perfectamente unidos, lo que hace que sea tan diverso como personalidades de los artistas existen; cada uno es un proyecto, una propuesta.

Fue por ello que decidió abordarlo desde la perspectiva de la biografía, en su relación con ésta, ver qué tanto se parecen y en lo que no coinciden.

Al respecto, la doctora en sociología y profesora honoraria en Birkbeck, Universidad de Londres, explicó que la autobiografía tiene una historia larguísima, que podrá rastrearse desde la época helénica, con el templo de Delfos que tenía inscrita la frase "Conócete a ti mismo".

Así, empezó por leer un libro que escribió Michael Foucault (1926-1984) aunque no lo pudo concluir debido a su muerte, titulado "Las tecnologías del yo", en el que estudia la historia de la subjetividad.

El pensador francés inicia su texto con la frase délfica, puesto que la persona al conocerse a sí misma lo hará con los demás, dado que una parte de ellos se encuentra en su propia persona, es decir, hay unidad y diversidad, como en el performance.

Pero también hay diferencias, la autobiografía ocurre en dos momentos: el que se vivió y el que ocurre al sentarse a escribir esas memorias, pero además el autor la relata de tal manera que le da unidad, coherencia.

Mientras que el performance se desarrolla en el momento, no hay reflexión y tampoco necesariamente unidad ni coherencia.

En ambas prácticas se busca la reflexión del receptor del mensaje, pero en el primer caso es pausado, mientras en el segundo es en el momento e involucra su vida personal, que el performance trastoca.

"Hay una confrontación de subjetividades -entre el artista y el público-, una intersubjetividad en el momento" en que se lleva a cabo el hecho artístico. La reflexión y conclusiones se llevan a cabo en el mismo instante y la persona hace su propia interpretación, puntualizó Alcázar.

La investigadora indicó que los antecedentes directos de este arte se encuentran en las primeras décadas del siglo pasado, durante la Primera Guerra Mundial o después de ella, con el Dadaísmo, en Suiza.

Con la catástrofe de la guerra, recordó, los dadaístas se cuestionan la humanidad y todo lo producido por ella hasta el momento, incluso el arte, por lo que se pronuncian con una creación radicalmente opuesta a lo heredado desde la época antigua.

El ejemplo más emblemático de esta ruptura es lo que hace Marcel Duchamp (1887-1968), quien se propone una nueva fundación del arte, en concepto, sitios de exhibición y hasta el hecho de que sea comercializado un "arte por el arte".

Ya había irrumpido el surrealismo, el cubismo, el futurismo, el abstraccionismo, refirió, pero los dadaístas pretendían un cambio aún más radical: no habrá objeto de arte para ser contemplado, fetichista; será una creación de las ideas, para la reflexión, tanto del autor como del espectador.

De esto abreva el arte creado después de la Segunda Guerra Mundial, con el "Hapenning", "action painting", constructivismo, situasionismo y demás, en México el arte pánico de Alejandro Jodorowsky, y en Estados Unidos Jackson Pollock, anotó.

Para todos ellos lo importante es lo que se hace, no tanto sus resultados, y que se involucre directamente el creador, quien es parte fundamental; la idea es romper la frontera entre el objeto de arte y el sujeto que lo hace, y de ahí surge el performance.

Además, en esta disciplina el objetivo no es tanto, como en el arte tradicional, emitir un mensaje con un significado que el observador entenderá; el artista se expone con toda la carga de su historia personal y el público reflexionará, pondrá su parte, y tal vez interprete algo, indicó.

Pero el espectador, y el performance mismo, no necesariamente estará condicionado a una lectura única, es multinterpretativa, y el artista consigue su objetivo si lo hace reflexionar, no si entiende lo que quiso decir.

Por lo mismo, es un arte transversal, en el que pueden intervenir múltiples disciplinas: teatro, danza, video, pintura, poesía, música, lo que demanda de los artistas una formación en el mismo sentido, e incluso rompan con su formación original así como lo hacen con los espacios tradicionales.

La experta aclaró que el performance tiene asegurada su permanencia hacia el futuro, en tanto que es un arte que tiene su origen en un principio de la humanidad atemporal, el "conócete a ti mismo", y por la influencia que ha dejado en otras disciplinas.

Respecto a su investigación, Josefina Alcázar expuso que una de las dificultades para estudiar esta disciplina se encuentra en que por ser un arte en vivo, existen pocos registros del mismo, y los que hay son muy recientes.

A lo anterior se suma que sea una expresión individual, de muchas y diferentes lecturas, por lo que no se pueden establecer corrientes, escuelas, estilos, incluso cada creador puede tener diferentes momentos, intereses en un mismo lapso de tiempo, concluyó.