Policía congolesa asesinó y desapareció a decenas de jóvenes: HRW

Human Rights Watch (HRW) reveló hoy que la policía en la República Democrática del Congo (RDC) asesinó a por lo menos 51 jóvenes y forzó la desaparición de otros 33 en un periodo de tres meses, durante una campaña anticrimen en Kinshasa.

La organización denunció la llamada "Operación Likofi" en un reporte publicado este martes, en el cual afirmó que "el crimen no se combate con crimen" y apeló a las autoridades congolesas investigar los asesinatos y llevar a los responsables ante la justicia.

Esa operación tuvo como objetivo a presuntos miembros de pandillas llamadas Kuluna en Kinshasa, la capital congolesa, y se desarrolló entre noviembre de 2013 y febrero de 2014, pero "fue una campaña brutal de la policía", indicó la organización internacional.

En su informe, titulado "Operación Likofi: homicidios de la policía y desapariciones forzadas en Kinshasa", HRW detalla la actuación de los policías congoleses que, uniformados y a menudo con máscaras, maltrataban a presuntos miembros de pandillas y los ejecutan.

Relata que por las noches los oficiales irrumpían en las casas de los presuntos pandilleros -jóvenes y niños-, los sacaban arrastrándolos y les disparaban, haciendo hincapié en que todos estaban desarmados cuando fueron ejecutados.

Lo mismo sucedía en lugares abiertos donde los jóvenes dormían y/o trabajaban, pero muchos otros fueron detenidos sin orden judicial y conducidos hacia sitios desconocidos, forzando su desaparición, de acuerdo con el informe de 57 páginas.

El gobierno congolés lanzó la Operación Likofi en cumplimiento a la promesa pública del presidente Joseph Kabila de poner fin a los Kuluna, pandillas criminales en Kinshasa responsables de una oleada de robos a mano armada y otros delitos graves desde 2006.

Durante la operación de tres meses, la policía llevó a cabo redadas generalizadas, apuntando a muchos jóvenes que no tenía nada que ver con Kuluna, pues algunos eran niños de la calle, otros fueron señalados falsamente y algunos más estaban en el lugar equivocado.

"La Operación Likofi fue una campaña policial brutal que dejó rastros de los asesinatos a sangre fría en la capital congolesa", sostuvo Daniel Bekele, director para África en HRW.

"Combatir el crimen, cometiendo crímenes no constribuye a restaurar la ley, sólo refuerza un clima de miedo. Las autoridades congolesas deben investigar las muertes, comenzando por el comandante a cargo de la operación, y llevar ante la justicia a los responsables", demandó.

HRW dijo haber elaborado su reporte con base en el testimonio de más de un centenar de residentes de Kinshasa, familiares de las víctimas, policías que participaron en Likofi, oficiales del gobierno y otras fuentes.