Museo del Prado exhibe las primeras poesías de Tiziano

El Museo del Prado presentó hoy "Dánae, Venus y Adonis. Las primeras poesías de Tiziano para Felipe II", una exposición que muestra, tras su restauración, las dos principales "poesías" de Tiziano y que podrá verse hasta el 1 de marzo del 2015.

Se trata de obras que el artista pintó a mediados del siglo XVI y que pueden contemplarse reunidas por primera vez desde que Fernando VII (1784-1833) regalase "Dánae" al duque de Wellington (1769-1852).

Junto a ellas, el visitante puede apreciar otra de las versiones de "Dánae", conservada en el Prado, que fue realizada por Tiziano (1490-1576) hacia 1565 y emparejada a "Venus y Adonis" en las "bóvedas de Tiziano" en el Alcázar.

El comisario de la muestra, Miguel Falomir, al presentar la exposición señaló que estas obras están inspiradas básicamente en "Las Metamorfosis", de Ovidio (43 a. C.-17 d. C.), por lo que los temas elegidos por Tiziano para estas obras están interpretados para deleite de los sentidos y para demostrar la capacidad de la pintura para transmitir emociones.

Explicó que fue el propio autor quien denominó a estas pinturas como "poesías" en las cartas que enviaba a Felipe II y agregó que aunque las interpretaciones de esta denominación podrían ser varias, una de ellas es que el autor italiano reivindicaría así "una antigua aspiración" de los pintores para homologarse con los poetas.

Además, podría ser una expresión de Tiziano para "reclamar la libertad" de la pintura para interpretar las fuentes escritas, en este caso basándose en "Las metamorfosis", de Ovidio.

Las tres composiciones reunidas en la muestra revelan que la calidad de Tiziano no dependía tanto de la cronología de la obra como del empeño del pintor, la identidad del destinatario y del precio pagado por su trabajo.

De ahí que, a pesar de ser réplicas de composiciones anteriores, las dos "Dánae" y "Venus y Adonis" expuestas son de extraordinaria calidad pictórica.

Dentro de la producción de Tiziano se denomina "poesías" al conjunto de obras mitológicas que pintó para Felipe II entre 1553 y 1562, integrado por "Dánae" (Londres, Apsley House); "Venus y Adonis" (Madrid, Museo del Prado); "Perseo y Andrómeda" (Londres, Wallace Collection).

Así como "Diana y Adonis" y "Diana y Calisto" (Edimburgo, National Gallery/Londres, National Gallery) y "El rapto de Europa" (Boston, Isabella Stewart Garden Museum).

El Museo del Prado señaló que probablemente fue el propio Felipe II quien encargó a Tiziano en Augsburgo un conjunto de pinturas mitológicas.

Lo hizo, anotó, dándole libertad creativa y para elegir los temas, así como para exhibirlas conjuntamente en un espacio, aún por determinar en el momento del encargo.

Las primeras "poesías" que recibió el príncipe Felipe fueron "Dánae" (1553) y "Venus y Adonis" (1554), versiones de otras anteriores, pero revestidas del prestigio de su propietario, y que se convirtieron a su vez en modelos para múltiples réplicas.

"Dánae" ilustra el momento en que Júpiter la posee en forma de lluvia de oro. Tiziano pintó la primera "Dánae" en Roma en 1544-45 para el cardenal Alessandro Farnese (1520-1589) y aludía a los amores del cardenal con una cortesana.

Esta "Dánae" fue modelo para la de Felipe II, donde cupido fue sustituido por una anciana celadora, cuya inclusión enriquece la pintura al brindar sofisticados contrapposti: juventud frente a vejez; belleza frente a fealdad; figura desnuda ante la vestida.

A su vez, Tiziano pintó el primer "Venus y Adonis", perdido y conocido por copias, a finales de la década de 1520.

Ninguna otra obra suya ilustra mejor la asimilación de pintura y poesía, pues el episodio del vano intento de Venus por retener a Adonis, ausente en las fuentes escritas, fue de su invención.

Tiziano retomó el asunto 20 años después en varias composiciones, una de las cuales fue el punto de partida de la conservada en el Museo del Prado.

En esta obra, realizada en 1554, Tiziano presenta a la diosa de espaldas para demostrar, mediante la contemplación conjunta de Dánae y Venus y Adonis, que la pintura podía representar distintos puntos de vista, equiparándose así con la escultura.