Niños llegan navegando en cayuco a escuela en El Palmar, Centla

A sus nueve años de edad, Flor de Liz no sólo acude a una escuela Conafe para cursar la primaria en la comunidad El Palmar, Centla, sino también sabe navegar un cayuco con un remo, al ser la única vía en que los niños pueden llegar al plantel.

Enclavada en las orillas del río Arroyo Polo y conformada por una serie de casas asentadas en los escasos claros de tierra, El Palmar es zona de pescadores y a la cual también se accede a través de lanchas o cayucos y donde viven unos 180 habitantes.

Las embarcaciones son acomodadas a orillas de un tramo carretero que enlaza hacia la Villa Quintín Arauz y se recorre un canal para llegar al río, cuyas riberas están tapizadas de manglares, al ser una zona perteneciente a la reserva de la biósfera Los Pantanos de Centla.

Desde una de esas viviendas sale cada mañana Flor de Liz a las 07:49 horas para llegar puntual a las 08:00 horas al inicio de clases en una sola aula multigrado del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), donde también está otra aula para preescolar, un cuarto para comer y los baños, todos rodeados de agua.

En un embarcadero con dos tablas a lo largo es el lugar donde los niños atracan sus cayucos, o donde sus padres los bajan para llegar a la escuela.

"Me tardo 10 minutos para llegar a la escuela; yo solita vengo y a veces paso a recoger a mi primo y a una compañera", indicó Flor de Liz, quien cursa el cuarto grado de primaria.

El Palmar, al igual que otra comunidad cercana, a la cual también se accede a través del río, como el Ejido Luis Echeverría, subsiste la mitad del año por la pesca.

Misael Sánchez Méndez, presidente de la Asociación Promotora de Educación Comunitaria (APEC) en El Palmar, conformada por los padres de los estudiantes, señaló que en esta zona se pesca la mojarra criolla, camarón de río, pejelagarto y jaiba.

"Aquí la mayoría somos pescadores, hay poca tierra para cultivar y todo es manglar, pero recibimos algunos apoyos por estar en la reserva. Aquí hay manatís, venados, tigres y tepezcuintles, que están protegidos", expuso.

Cuando es temporada de secas, refirió, son contratados como corta fuegos ante la recurrencia de incendios en los Pantanos de Centla.

"Aquí el cayuco es el medio de transporte para todo", apuntó.

En tanto, el instructor o líder educativo de la primaria, José Álvarez Pérez, de 20 años, explicó que la comunidad le brinda los alimentos y de lunes a viernes pernocta en el aula, hasta que el fin de semana regresa a su casa en el Canal Salsipuedes, en Centla.

Tiene a su cargo 10 alumnos, entre ellos Flor de Liz, mientras en el aula de preescolar hay seis niños, bajo la responsabilidad de la instructora Diana Reyes García, quien es alojada en casa de uno de los alumnos y los viernes retorna a su hogar en el Kilómetro 18 de la Colonia García.

"Aquí los papás están pendientes de lo que necesitan los niños y acuden a las asambleas de cada mes. Además ellos les traen la comida a los niños y por eso tenemos el comedero", abundó.

En otro de los tramos del río Arroyo Polo se localiza el Ejido Luis Echeverría, también zona de pescadores y que cuenta con un aula para primaria y otra para preescolar del Conafe.

Gabriel de la Cruz Sánchez, presidente de la APEC en el lugar, mencionó que son 35 las familias en la comunidad.

Mientras 11 niños jugaban en la arena cerca del aula de primaria, pues ya había concluido el horario escolar, expuso que la actual temporada de creciente es favorable para ellos, pues hay más pesca que se comercializa cerca del Mercado Público del Puerto de Frontera.

Incluso, refirió que aunque el agua del río entra en las casas, todas cuentan con tapancos para subir sus pertenencias y allí viven hasta que el nivel del río vuelve a descender para la temporada de secas en el mes de enero o febrero.

"Ahí es cuando la vemos más difícil, porque hay que buscar algún trabajo, por lo general como jornaleros o peones", comentó.