Arzobispo uruguayo llama a políticos a "saber perder y saber ganar"

A tres semanas de la segunda vuelta presidencial en Uruguay, el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, llamó hoy al oficialismo y a la oposición a realizar una campaña limpia porque "hay que saber perder y saber ganar".

Al encabezar este domingo la misa de la peregrinación nacional al santuario de la Virgen de los Treinta y Tres en Florida, Patrona de Uruguay, el prelado llamó a dejar de lado la polarización en época electoral y a ser "magnánimos".

Ante casi cinco mil peregrinos que repletaron el santuario mariano, Sturla subrayó que esa actitud se traduce en "saber ganar, saber perder, mirar más allá del propio color, los colores de la patria".

El arzobispo de Montevideo destacó que esta fiesta de la Iglesia católica se celebra entre dos instancias electorales, en referencia a la primera vuelta del 26 de octubre pasado y la del próximo 30 de noviembre.

En la contienda, el abanderado del gobernante Frente Amplio, Tabaré Vázquez, ganador de los pasados comicios, se medirá con el candidato opositor Luis Lacalle, ya que ambos fueron los aspirantes más votados en la primera ronda presidencial.

"Hemos dado al mundo, como otras veces, un testimonio de ejemplar conducta cívica", enfatizó Sturlo, quien destacó además el "espíritu de diálogo" de la clase política.

"Públicamente se discrepa con altura y la clase política uruguaya con sus más y sus menos demuestra espíritu de diálogo", abundó el prelado.

Llamó, sin embargo, a los partidos políticos a evitar la polarización, sobre todo en las redes sociales, donde advirtió "se cuelan muchas veces expresiones duras, intolerantes, hasta crueles".

"Esto mismo a veces se refleja en palabras de algunos cuando la mirada sobre el otro no es de adversarios, sino de enemigos", afirmó el arzobispo de Montevideo.

Aunque reconoció que "hoy vivimos en paz", Sturlo advirtió que ésta "se construye día a día, en el respeto al otro, al que piensa distinto, al que es distinto".

"No se trata de esa vaga tolerancia que pretende que todas las ideas valen igual (...) Lo que vale es la persona humana, la dignidad de cada uno (...) en el terreno de lo que pensamos, discrepemos con libertad", finalizó.