María Teresa Andruetto participa en el Congreso Internacional de IBBY

Cuando un escritor se sienta a escribir puede que olvide por un momento las condiciones concretas de su vida, pero son justamente éstas las que por múltiples caminos lo han llevado a escribir de esa manera, aseguró hoy aquí la narradora argentina María Teresa Andruetto, ganadora del Premio "Hans Christian Andersen" 2012.

Durante la conferencia magistral que impartió en el 34 Congreso Internacional de IBBY en México, que se realiza del 10 al 13 de septiembre en un reconocido hotel de Reforma, la escritora sostuvo que la escritura, cuando es verdadera, se alimenta de la experiencia y de la conciencia vital de quien escribe.

"Sólo de ese modo puede hacer crecer en ella misma y en quien lee, la percepción que la une a los otros, para que los otros se vuelvan visibles.

"No alcanzan las bonitas palabras ni la frase cuidada ni la trama a punto para transmitir la riqueza de una subjetividad y quien escribe sabe o debería saber que el lenguaje opresor puede incluso tener su engañosa música", agregó.

Quien escribe, abundó la narradora argentina, comprende que lo que parece irrebatible, son construcciones sociales, ventajosas para unos y perjudiciales para otros, y que esas construcciones se pueden poner en discusión.

"Todo niño o niña, todo joven, necesita de una comunidad que lo reconozca, necesita sentir que esa experiencia a la que puede acceder en la lectura (...) hubiera podido ser la suya", expuso.

En ese sentido, dijo que "los lectores, sean adultos o niños, vamos a la ficción para expandir los límites de nuestra existencia, porque necesitamos acceder a otras vidas y a otros mundos, ya que las ficciones son construcciones de mundos, instalación de otro tiempo y de otro espacio en este tiempo".

También comentó que "el camino que propone la literatura es uno dirigido al conocimiento de ese otro y a la cosecha que se obtiene en la lectura, la cual consiste en salir de la indiferencia, porque al final de un libro quien escribe y quien lee queda en deuda con la complejidad de razones, intereses, virtudes y defectos de un otro diferente de sí, (incluso) comprende que ya no sería tan sencillo desentenderse de su existencia".