Oficio de panadero mantiene activo a Ramón Morales a sus 73 años

A sus 73 años, Ramón Morales no sólo mantiene la practica del oficio de toda su vida, sino que aún enseña a sus descendientes los secretos para elaborar todo tipo de pan dulce o salado, en sus diferentes variedades.

"Tengo 30 años de estar aquí. Ya me hice viejo", expresó al ser entrevistado en la panadería "Lidia", localizada en la esquina de las calles Peredo y Arteaga, en el centro de esta ciudad, en el marco del Día del Adulto Mayor, que se celebra el 28 de agosto.

En los alrededores del lugar, a lo largo del día, suelen apreciarse oleadas del aroma a pan recién horneado, que inundan las casas, una biblioteca y un parque colindante.

"Aprendí a hacer esto en las panaderías de antaño, había muchas que ya no existen. Empecé en una de (la calle) Ayutla, la panadería de don Refugio Calderón", comentó.

Recordó que allí ingresó a los 12 años de edad y salió a los 20 años, ya convertido en un obrero con conocimiento del oficio.

En 1961 se unió a la Sociedad Cooperativa de Panaderos, que se ubicaba en la calle Aldama, en el centro de la ciudad, donde hoy se erige un hotel, refirió.

"Era una panadería de cooperativistas, totalmente constituida, pero el local no era de nosotros y hubo un lanzamiento", indicó a Notimex.

Apuntó que de allí salió en 1984 y buscó la manera de establecerse en el ramo de la panadería con la misma trayectoria de trabajo.

De esta manera fue que abrió su negocio actual, donde elabora las glorias, el morrongo, la concha, la chilindrina, la chuleta, el pan de leche, el cuerno, la mazorca, el hojaldre, entre otros tipos de pan dulce que se han ido perdiendo por la falta de comercio.

"Hemos ido eliminando algunos y metiendo otros por el modernismo que hay. Hemos ido aprendiendo y haciendo las cosas para sustituir lo que ya no se vende", expresó.

Indicó que con él trabajan sus hijos, nietos y sobrinos, quienes aprenden el oficio, incluidas especialidades como el Pan de Muerto y la Rosca de Reyes, que se elaboran sobre pedidos, principalmente.

"Tenemos encargos, no perdemos la tradición ni el sabor del pan. En cuanto a producción sí ha bajado por la competencia, sobre todo de los supermercados", expuso dentro del también celebrado como Día del Abuelo.

Sin embargo, destacó que la diferencia está en el sazón de la preparación, lo cual hace que la gente sienta un sabor distinto.

"Yo he probado lo que hacen ellos (en los supermercados) y tuve que entrar en esa materia de aprender, porque a veces vienen clientes que me preguntan por esos panes, y les digo: cómo no, se los hago mejor", expresó.

Rodeado de anaqueles, algunos semivacíos por el horario, en espera de las bandejas llenas con pan (a las 14:00 horas sale el de dulce del horno y a las 15:00 horas los bolillos), añadió que el bolillo es lo que más se vende.

"También la telera, tenemos abarcado el comercio en las torterias y además surtimos pan para hamburguesa", precisó.

En lo referente al pan dulce, comentó que ha bajado un poco su consumo porque se tuvieron que elevar los precios, "pero ahí la llevamos".