La mexiquense Adela de 93 años se pensionó tras 66 años de trabajo

Hace sólo nueve meses dejó de laborar como secretaria en una notaría después de 66 años de prestar sus servicios, Adela González y González, a sus 93 años de edad, dice que, de tener oportunidad, se reincorporaría a la vida laboral.

Oriunda de Toluca, nacida el 10 de marzo de 1921, actualmente residente de la colonia Las Américas en el municipio de Naucalpan, Adela asegura que la edad no es un impedimento para ser útil, trabajar y vivir la vida con tranquilidad y una sonrisa.

"El tener ocupada la mente, trabajando, desempeñando un oficio, obteniendo ingresos para vivir, es la mejor forma de mantenerse activo, no dar paso a ser flojos y quedarse en casa, de ser un ejemplo para los seres queridos, a quienes siempre hay que dedicarles tiempo y dedicación", señaló.

Adela, recuerda que su niñez fue muy tranquila, nada que ver con la vida que actualmente llevan los niños, podía salir a los jardines o quedarse en casa a jugar con el perro y el gato, su educación le permitió ser una mujer dedicada, estudio para secretaria y desde los 27 años de edad inició su labor profesional en una notaría.

En su primer trabajo duró 33 años, era la secretaria de la notaría, misma que al cerrar por fallecimiento del dueño, le permitió que otro despacho le abriera las puertas, en donde se mantuvo como secretaria durante los últimos 33 años, hasta hace nueve meses en que cerro por la crisis económica.

Muy tranquila, dice "uno vive con la voluntad de Dios, él me permitió tener un trabajo hasta los 93 años de edad, y si me invitarán a trabajar hoy, claro que lo aceptaría, estoy acostumbrada a trabajar desde las 9:00 horas hasta la noche, hay que tener responsabilidad y convicción".

En excelente estado de salud, platica que de su único matrimonio tuvo una hija, y a lo largo de los años pudo disfrutar su crecimiento y ahora goza de la felicidad de tener a su lado tres nietos y cuatro bisnietos, con los que convive al máximo, a los que comparte no sólo el cariño, sino la satisfacción de estar viva, compartir sus experiencias, logros y disfrutarlos.

"Es una gran satisfacción estar todos juntos, convivir, verlos correr a mi recámara para sacar el domino o cualquier juego, sentarnos todos a jugar y divertirnos, reírnos, platicar, convivir en familia, vamos juntos al estadio a ver los partidos de futbol, vamos a las corridas de toros", dijo.

Adela señala que para mantenerse activa, ahora se dedica a la familia, pero tiene dos pasatiempos, uno hacer crucigramas, termina un cuaderno con 100 ejercicios en una semana, y su segunda ocupación es tomarse todas las tardes un caballito de tequila, sólo por el placer del paladar.

Adela, luego de que concluyó su labor como profesional, ahora sólo recibe el ingreso de su pensión de tres mil pesos, lamentablemente, esta percepción le ha impedido recibir algún apoyo social para las personas de la tercera edad, pero no le impide sonreír a la vida y seguir con el ánimo de disfrutar al máximo cada momento.

"Lo más bonito de la vida, es vivir la felicidad con los nietos, los bisnietos, es la felicidad más grande que Dios me ha dado, junto con la alegría de poder haber trabajo y estar con la mente activa hasta los 93 años de edad, con tranquilidad, porque en la vida todo se puede hacer", afirma Adela.