Depende de comicios legislativos reelección de Fernández en Argentina

Una segunda reelección de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, depende de que el oficialismo gane la mayoría necesaria en los comicios legislativos de octubre próximo para reformar la Constitución.

La Carta Magna del país sudamericano sólo permite una reelección consecutiva, y como la actual jefa de Estado ya ganó los comicios de 2007 y luego los de 2011, no podría postularse en 2015, pero sí estaría en condiciones de volver a intentarlo en 2019.

Para concretar una reforma constitucional, el gobierno tendría que contar con, por lo menos, tres cuartas partes del Congreso, lo que parece difícil dada la polarización que priva en la política local y que divide a oficialismo y oposición en partes iguales ante el electorado.

"No soy eterna, ni quiero serlo", ha reiterado Fernández de Kirchner durante los últimos meses en diferentes actos para alejar las sospechas de un intento reeleccionista.

La polémica se da en momentos en que Bolivia acaba de promulgar una ley, aprobada por la mayoría oficialista en el Congreso, que le permitirá al presidente Evo Morales presentarse a las elecciones de 2014 para buscar un tercer mandato.

La iniciativa fue promulgada sobre la base de un fallo del Tribunal Constitucional, que definió que el mandato de Morales se computa "desde el momento en el cual la función constituyente refundó el Estado y por ende creo un nuevo orden jurídico-político".

Según el dictamen, no se toma en cuenta el primer mandato de Morales (2006-2009) porque, con la nueva Constitución, Bolivia dejó de ser república para denominarse Estado Plurinacional, por lo que el mandatario ahora puede ser reelecto para el periodo 2015-2020.

De esta forma, el actual mandatario boliviano estaría habilitado para postular a la reelección en los comicios de 2014, lo cual fue rechazado por la oposición boliviana, que considera que la iniciativa debería haber sido consultada en un referendo.

En Argentina, la presidenta Fernández de Kirchner ha garantizado que no promoverá ninguna reforma constitucional, pero lo que no dice de manera textual -para terminar con los rumores- es si quiere reelegirse o no.

Mientras tanto, muchos de sus aliados, entre los que se cuentan gobernadores, funcionarios, legisladores y artistas populares, insisten una y otra vez en promover una nueva candidatura de la presidenta.

La hipotética reforma que abriría las puertas a una nueva reelección consolidaría el poder que el kirchnerismo comenzó a construir en 2003, con Néstor Kirchner en la Presidencia, y que lo convirtió en la fuerza política más importante de la historia argentina.

Sin embargo, implicaría volver a modificar una Constitución que tuvo una reforma integral en 1994, cuando sólo permitía periodos de gobiernos de seis años, sin posibilidad de reelección.

Carlos Menem, quien entonces era el presidente, logró un acuerdo con su antecesor, Raúl Alfonsín, que fue llamado el "Pacto de Olivos" y que permitió recortar a cuatro años cada gestión, pero con la posibilidad de que el gobernante en turno fuera reelecto por única ocasión.

Gracias a esos cambios, Menem, quien debía terminar su periodo en 1995, pudo postularse, ganar y gobernar hasta 1989, año en el que completó una década como el hombre más poderoso del país sudamericano.