La escritora y educadora estadounidense Hellen Keller, a quien se recuerda mañana 1 de junio a 45 años de su muerte, supo cambiar la forma de enseñar a las personas con discapacidad visual y auditiva.

Su legado se mantiene vigente por medio de la Fundación Hellen Keller, especializada en distintas técnicas de educación para las personas con las mencionadas discapacidades.

Siendo un ejemplo para las generaciones futuras, Keller nació el 27 de junio 1880. A la edad de 19 meses perdió la vista y el oído debido a una grave enfermedad, lo que le impidió poder comunicarse en los primeros años de su vida.

A la edad de seis años sus padres decidieron llevarla con Alexander Graham Bell, quien, tras examinarla, decidió enviarla a la Institución Perkins para Ciegos, en Boston, con la profesora Anne Sullivan, quien la acompañaría por el resto de su vida.

Bastaron unos cuantos meses bajo la instrucción de Sullivan para que Keller aprendiera a sentir los objetos y a asociarlos con palabras, posteriormente, acompañada de su institutriz, continuó sus estudios en la Horace Man School para sordos, también de Boston.

Ahí aprendió a leer los labios con un método que consistía en colocar sus dedos en los labios y la garganta de las personas, así ella podía ir formando las palabras, destaca el portal de Internet de la Enciclopedia Británica.

A los 14 años se trasladó a Nueva York para ingresar en la Wright-Humason Oral School, en donde además de aprender a leer, hablar y escribir, se preparó para cursar estudios superiores.

Ingresó en la Escuela de Cambridge para Señoritas, en Massachusetts, a la edad de 16 años y completó su formación en el Radcliffe College, en donde se graduó en 1904 con la mención "Cum Laude".

Keller realizó diversos viajes a Europa y África. Escribió varios libros sobre su vida, como "The Story of My Life" y "El optimismo", ambos de 1903; "El mundo que habito", de 1908, "My Religion", 1927, y "Diario de Helen Keller", 1938.

Ayudada por un intérprete, para 1913 comenzó a dar conferencias alrededor del mundo en nombre de la American Foundation of Blind.

Su infancia ha sido representada en la obra de 1959 "El milagro de Ana Sullivan", de William Gibson, la cual fue ganadora del Premio Pulitzer en 1960 y llevada al cine en 1962, ganando dos premios de la Academia de la Industria Cinematográfica de Estados Unidos.

El sitio de Internet "biografiasyvidas.com" señala que en 1934 Anne Sullivan perdió la vista imprevistamente, por lo que Keller tuvo la oportunidad de devolver los favores prestados y la dedicación a su institutriz.

Finalmente, Hellen Keller murió el 1 de junio de 1968, dejando un legado imborrable en la educación para personas con discapacidad visual y auditiva, siendo un icono de superación y perseverancia.