El médico Mousa Al-Kurdi, quien auxilió a cuatro civiles que presentaban evidencia de haber sido atacados con gas sarín en Siria, cuestionó el hecho de que expertos de la ONU hayan hecho caso omiso de sus reclamos para corroborar sus hallazgos.

"Los cuatro pacientes que vimos el 29 de abril fueron trasladados de la ciudad siria de Saraqeb a Turquía para que se tomaran sus muestras", dijo Al-Kurdi a periodistas en Ginebra.

Al-Kurdi refirió que la primera paciente era una mujer de 50 años, quien después de ser lavada y atendida fue trasladada al hospital en la ciudad turca de Rehanli, en donde falleció poco después de ser ingresada. Su cuerpo permanece ahí.

Entre las otras víctimas figura una embarazada de 18 años, un hombre de 35 y un menor de 14, todos trasladados al hospital en Turquía y después de ser dados de alta regresaron a territorio sirio, relató.

"Los tres están dispuestos a regresar (a Turquía) para que se les hagan pruebas y se puedan documentar los casos", aseguró el médico, quien explicó que el cuerpo de la primera víctima "también podría ser analizado porque su cadáver sigue en Turquía".

"Hemos invitado al grupo de inspectores (de la ONU) hasta en tres ocasiones a recoger muestras, pero la respuesta que tuvimos es que solamente les interesaba entrevistar a los doctores", deploró.

"Deberían estar interesados en entrevistar a los sobrevivientes y recoger informaciones por ellos mismos", consideró Al-Kurdi cuestionando la falta de interés o la apatía de los expertos designados por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

La misión, liderada por el sueco Ake Sellstrom, está en espera de que el gobierno de Damasco le permita la entrada al territorio para investigar varias denuncias sobre el uso de armas químicas surgidas del mismo gobierno de Bashar al-Assad y otros países como Reino Unido y Francia.

Al-Kurdi expresó la premura que existe para que estos cuatro casos sean analizados, ya que los restos de sustancias químicas permanecen 40 días en el cuerpo, lapso de tiempo que se vence hacia el final de la próxima semana.

Según el médico, "las víctimas tenían la temperatura corporal alta, las pupilas casi inexistentes, la presión sanguínea baja, problemas para respirar y elevada sudoración (...) después de haberlos lavado iniciamos los trámites para que fuesen transferidos a Turquía".

Al igual que médicos y activistas sirios, Al Kurdi señaló que Human Rights Watch desde junio de 2012 ha documentado por su parte 34 casos de ataques con armas químicas, 27 de ellos entre marzo y mayo de este año, y ha estimado alrededor de 700 heridos.

Por su parte, el gobierno de Londres envió a la ONU una carta respecto a este asunto, en la cual se detallan "nuevos incidentes acontecidos desde abril".

A pesar de estas denuncias, la Comisión de Investigación sobre Siria, designada por el Consejo de Derechos Humanos, tampoco ha establecido contacto con Al-Kurdi o con la Unión de Organizaciones Sirias de Servicios Médicos que opera en el norte del país.