Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hallaron evidencia arqueológica del sistema hidráulico que sirvió, desde tiempos de los tlatoanis mexicas, para abastecer de agua a la Ciudad de México, en las faldas del cerro de Chapultepec.

La información fue proporcionada durante el Coloquio de Arqueología Histórica, realizado en el Museo Nacional de Historia "Castillo de Chapultepec", por las arqueólogas Lourdes López Camacho y María Guadalupe Espinosa, destacó el instituto.

Lourdes López Camacho, del Museo Nacional de Historia, abordó el tema "Las fuentes en acueductos, el caso de la Fuente de Chapultepec" y aseguró que el cerro del Chapulín ha servido para documentar la veneración que tenían los habitantes hacia el agua y el bosque.

La investigadora señaló que "Chapultepec era un lugar sagrado" y los gobernantes tenían casas de descanso, como es el caso de Moctezuma Ilhuicamina, Ahuízotl y Moctezuma Xocoyotzin.

Informó que el sistema hidráulico aprovechaba los manantiales, formados por depósitos, albercas y canales rudimentarios, mismo que sirvió para alimentar el acueducto prehispánico.

Este acueducto estaba formado por un caño abierto y corría a ras del suelo; fue utilizado después de la conquista y en la época colonial. Añadió que el primero fue hecho de carrizo, piedras y lodo en 1418, para después hacer un canal de piedra, entre los años 1454 y 1466.

Respecto a la fuente de Chapultepec, la arqueóloga habló sobre su construcción entre 1755 y 1760, aquí navegaban canoas, y data del virreinato del Marqués de las Amarillas y la fuente de Salto del Agua se colocó en 1779, siendo Virrey Bucareli.

Los recorridos que tenía en su antigüedad se sumó al que ya existía de origen prehispánico que iba por la calzada de la Verónica, luego Melchor Ocampo y ahora Circuito Interior, y daba la vuelta a la altura de San Cosme, por la calzada Tlacopan (México-Tacuba), donde se encontraba la Fuente de la Tlaxpana en dirección al Centro hasta Eje Central y Tacuba.

"La Fuente de Chapultepec a pesar de que ha sido cambiada de lugar en tres ocasiones y está fragmentada, es la única original que se conserva", finalizó López Camacho.

La arqueóloga María Guadalupe Espinosa, del Centro INAH-Veracruz, presentó "¿Cómo se descubrieron los Baños de Moctezuma en Chapultepec?", en la que aseguró que las excavaciones en el depósito "Baños de Moctezuma", permitieron documentar sus fases constructivas.

"Lo importante de examinar la alberca de seis metros de profundidad, es que permitió determinar su planta original rectangular escalonada, así como evidencias de la red de suministro del vital líquido hacia la ciudad, donde había diferentes ramales y depósitos para diferentes usos", acotó.

Señalo que en 2005 se restauraron los Baños, donde se demostró que tuvo por lo menos cuatro etapas constructivas. La investigación arrojó, al interior, una escalinata de lajas de andesita y secciones de argamasa pintadas de rojo.

Mientras que al exterior una escalinata de lajas de andesita y secciones de argamasa pintadas de rojo y un talud de 56 grados de inclinación, asociado con material de los periodos Azteca III y colonial, lo que indica que otra alberca pudo ser construida en tiempos de Hernán Cortés.

Agregó que todo el cerro del Chapulín tuvo un uso ritual, habitacional y también de recreo para los tlatoanis mexicas, quienes mandaron labrar su efigie en piedras aledañas: "Las crónicas mencionan que Moctezuma Xocoyotzin tenía ahí una colección de peces exóticos".

Después de la conquista, el estanque de aguas cristalinas fue alberca de Hernán Cortés y la Malinche y el general Porfirio Díaz, por mencionar algunos, este último fue quien lo remodeló y dio su actual aspecto octogonal.

Resaltó que se han dicho muchas leyendas sobre los Baños, una de ellas, la de un tesoro enterrado, misma que se desmintió en 1999, cuando la arqueóloga María de la Luz Moreno hizo una excavación y solo encontró cerámica prehispánica, vidrio, lebrillos y objetos coloniales, pero ningún tesoro.

Las excavaciones permitieron rescatar "material arqueológico teotihuacano (100 a.C. a 600 d.C.), de la fase Coyotlatelco (600 a 750 d.C.), del periodo Azteca I-IV (850 a 1521 d.C.), de la época colonial (siglos XVI, XVII, XVIII), además del siglo XIX y principios del XX".

Durante dicha exploración, también se encontró una almena de piedra andesita con símbolos relacionados con el agua-viento, y un vaso de barro que alude al dios de la lluvia, Tláloc, así como una escultura de toba volcánica con sus rasgos, y gran cantidad de figurillas identificadas con la deidad acuática.