Durante el desarrollo de la obra, todos estarán dispuestos a ofenderse sin compasión con tal de defender su postura, pero en la realidad, los actores que participan en "12 Hombres en pugna" (Twelve angry men) mantienen una relación de amistad y de profundo respeto.

"Estar aquí es un sueño hecho realidad porque siendo el más joven del reparto, estoy compartiendo escenario con unos monstruos de la actuación. A todos los admiro como personas y como profesionales, de verdad, me siento bendecido", destacó Carlos de la Mota.

El actor interpretará al Jurado 12, que en la puesta de hace cinco años hizo Rodrigo Murray. Es un publicista exitoso que ve la vida con frescura y espontaneidad, pero deberá cambiar su postura según las pruebas del juicio.

"La relación con todos mis compañeros es maravillosa. Cuando estoy en escena con ellos y no tengo participación, no me desconcentro, pero simplemente me pongo a disfrutar de sus actuaciones, me asombra la manera en que se desempeñan y crean un personaje.

"Por ejemplo, Roberto Sosa me parece que es uno de los mejores actores de este país. Mis respetos para Fernando Becerril, Fernando Ciangherotti, Gustavo Rojo, Darío T. Pie, Héctor Suárez y Juan Ignacio Aranda, son estupendos, en realidad admiro a todos", resaltó De la Mota.

Héctor Suárez, quien dará vida al Jurado 3 admitió sentir nervios ante el inminente estreno de la obra, este 31 de mayo en el Foro Cultural Chapultepec; sin embargo, siente la confianza de que todo saldrá bien porque califica a sus compañeros como unos estupendos actores y comprometidos con el proyecto.

"Todos son artistas responsables que sienten amor y pasión por esta profesión, aquí no hay actorcitos de egos, ni galancillos, ni gente de poderes. Existe una buena camaradería entre todos, quizá porque somos hombres, lo cual no significa que sea una opinión misógina", indicó.

Al mediodía de este jueves fue citado el elenco para realizar el último ensayo de corrido antes de levantar el telón frente al público este viernes.

Uno a uno fue ingresando al teatro por la puerta de emergencia. Algunos con sueño, como Pedro Sicard y otros sin desayunar, como Carlos de la Mora que llegó comiendo un pan con café.

El saludo entre todos fue cordial, incluso hasta celebrado, sobre todo por Fernando Ciangherotti que después de abrazar a sus compañeros, ocupó una de las butacas y sonreía contemplando el escenario que ya luce la escenografía situada en los 50.

Se encuentra una mesa grande ovalada, un ventilador, la bandera estadunidense, cuatro lámparas, un guardarropa, un garrafón de agua, un archivero y de lado izquierdo, viendo al frente, está el baño.

Precisamente en una de las 12 sillas características de la época, que ocuparán los jurados, se hallaba Gustavo Rojo repitiendo las líneas de su personaje, mientras que Roberto Ballesteros observaba tras el cristal la caída de lluvia que habrá como parte de la ambientación.

Roberto Blandón colgaba su saco y Pedro Sicard hablaba por teléfono soltando carcajadas.

Para entonces, Darío T. Pie lucía el vestuario de su personaje, el Jurado 11, al igual que Juan Ignacio Aranda y Fernando Becerril, quien se distingue al inicio de la historia por ser el único jurado que duda si se debe condenar a la silla eléctrica o no a un joven de 16 años por el supuesto asesinato de su padre.

A un costado del templete yace Héctor Suárez intercambiando puntos de vista con el maestro José Solé, director de escena, y con el productor Pedro Ortiz de Pinedo. En eso, entró su hijo, el actor Héctor Suárez Gomís para darle un encargo.

"Espérame mi vida, ahorita me desocupo, todavía no te vas, ¿verdad?", preguntó a Gomís, a lo que éste le responde: "Te espero pa', no hay prisa".

"Pepe, yo creo que le hace falta ritmo o tono a la obra y creo que si faltan uno o dos actores al ensayo nunca lo vamos a encontrar", subrayó Fernando Becerril al director.

Se refería a la ausencia de Roberto Sosa y Darío Ripoll, quienes no pudieron acudir debido a otros compromisos laborales.

"Y es que hay que entrarle al pie de inmediato, porque de lo contrario, nos tardamos mucho y la obra se hace larga, hay que meterle velocidad", opinó Ballesteros.

Para relajar el momento, José Solé les platicó una anécdota de cuando trabajó con la fallecida Ofelia Guilmáin, con lo cual les provocó algunas risas. Después, todos pusieron atención a las indicaciones y bajo la promesa de hacer su mejor papel, se oyó la tercera llamada para iniciar la pugna.

"12 hombres en pugna" (Twelve angry men) fue escrita por Reginald Rose. Es la obra no musical más taquillera en la historia de Broadway, nominada en 2005 a tres premios Tony.

En sus dos versiones fílmicas ganó tres premios Oscar, cuatro nominaciones a los Globos de Oro y obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín.

Bajo la producción de Pedro y Jorge Ortiz de Pinedo, está situada en el Nueva York de 1953. La escenografía está a cargo de Fernando Payán y el diseño de vestuario es de Teresa Alvarado.