Vive Berlín una noche de fiesta interminable

Las calles de toda Alemania se transformaron esta noche en una gran fiesta, colmada de euforia y alegría ante el triunfo del seleccionado nacional por la mínima diferencia ante Argentina.

En Berlín, centro de la mayor milla de los aficionados, la Puerta de Brandenburgo se convirtió esta madrugada en el imán de centenares de autos con banderas alemanas, gente en los cofres y techos de éstos, mientras estallaban fuegos artificiales en el firmamento de la noche veraniega.

En medio de gritos de triunfo y euforia, las patrullas en Berlín permitieron este aparente caos, hasta el momento en forma entusiasta y pacífica.

Las principales calles de la ciudad son un gran embotellamiento en el que nadie se enoja, los peatones se mezclan con los automóviles semidetenidos y todo el mundo ríe y se felicita.

En uno de los autos en la Kurfürsterdamm, la principal avenida del occidente de Berlín, había muchachas musulmanas sentadas en las ventanilla de un coche en marcha, con sus pañoletas negras cubriéndoles el cabello y su largas túnicas del mimo color.

Todas sonreían y ondeaban las manos con la señal de la victoria.

Pocas veces los alemanes han estado tan en consonancia con la diversidad de ciudadanías extranjeras y religiones que conviven en este país.

La explosión de entusiasmo no conoce hoy límites desde los primeros minutos de la medianoche, ya que el partido entre las escuadras de Alemania y Argentina inició a las 21:00 hora de Europa del Centro.

Cuando en el último trecho del partido, Mario Götze marcó el único gol, el suelo alemán pareció cimbrarse porque millones de alemanes se levantaron brincando y rugiendo al llegar esa marcación salvadora como culminación de un partido cardíaco.

Los autokorsos, -los desfiles de autos que tocan el claxon y desde los que ondean banderas alemanas-, continuarán todavía varias horas. La fiesta recién comenzó.