En Chile la "tentación" de la reelección presidencial está presente en el escenario político, aunque cualquier intento en ese sentido choca con el infranqueable dique constitucional, que prohíbe esa figura en forma expresa.

En momentos en que diversos países de la región debaten la conveniencia de la reelección presidencial, en Chile esa posibilidad está descartada por la Constitución, que impide a un presidente aspirar a un segundo mandato consecutivo.

"El presidente de la República durará en el ejercicio de sus funciones por el término de cuatro años y no podrá ser reelegido para el período siguiente", establece el artículo 25 de la carta magna chilena.

Pero a poco andar del gobierno del presidente Sebastián Piñera, su entonces ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, lanzó la idea al escenario político en noviembre de 2010, y generó una ola de críticas, incluso del entorno familiar del propio mandatario.

El economista José Piñera, excandidato presidencial y hermano del actual jefe de Estado, fue enfático al calificar la idea de "chapista, antidemocrática y bananera".

El también consultor internacional dijo que la propuesta de Hinzpeter era muy grave y advirtió incluso sobre la real procedencia de la iniciativa, "pues el número dos político no mueve una hoja sin permiso del número uno (el presidente Piñera)".

El propio presidente Piñera debió salir al ruedo en esa época para descartar de plano esa posibilidad y rechazar que tuviera intenciones de propiciar semejante "reforma politica" con miras a instituir la reelección.

Sin embargo, dos años más tarde, el ahora exministro de Economía, Pablo Longueira, se pronunció por "la eventualidad de que se incorpore una posibilidad de reelección", aunque reconoció el riesgo de caer en el populismo y la demagogia con esa medida.

El diputado Gaspar Rivas, del gobernante partido Renovación Nacional (RN), también presentó un proyecto de reforma constitucional con miras a permitir la reelección inmediata.

El argumento que justificaba la propuesta de Rivas también tenía destinatario muy específico, al señalar que "resulta muy necesario generar un mecanismo que permita dar continuidad a las políticas gubernamentales".

El jefe de la bancada de diputados de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Felipe Ward, se sumó a la corriente reeleccionista en agosto de 2012, proponiendo el sistema, pero a partir de 2017.

El debate se da en momentos en que Bolivia acaba de promulgar una ley, aprobada por la mayoría oficialista en el Congreso, que le permitirá al actual presidente Evo Morales presentarse a las elecciones de 2014 para buscar un tercer mandato.

La iniciativa fue promulgada sobre la base de un fallo del Tribunal Constitucional, que definió que el mandato de Morales se computa "desde el momento en el cual la función constituyente refundó el Estado y por ende creo un nuevo orden jurídico-político".

Según el dictamen, no se toma en cuenta el primer mandato de Morales (2006-2009) porque, con la nueva Constitución, Bolivia dejó de ser República para denominarse Estado Plurinacional, por lo que el mandatario ahora puede ser reelecto para el periodo 2015-2020.

De esta forma, el actual mandatario boliviano estaría habilitado para postular a la reelección en los comicios de 2014, lo cual fue rechazado por la oposición boliviana, que considera que la iniciativa debería haber sido consultada en un referendo.

En Chile, aunque el "cerrojo" impuesto por la Constitución impide cualquier maniobra legislativa para una decisión de este tipo en el corto plazo, todos los sectores coinciden en que el periodo presidencial de cuatro años vigente es una "trampa política".

En efecto, el mandatario en ejercicio debe ocupar al menos un año en instalar su gobierno, y luego pierde otro al final del periodo, con motivo de la campaña electoral, por lo que en la práctica el lapso para concretar su proyecto se reduce a apenas dos años.

Por ello, en la práctica a los presidentes en ejercicio no les queda otra posibilidad que aspirar a una reelección "desfasada", vale decir, dejar pasar un periodo para volver a presentarse como candidato a la primera magistratura.

Esa fórmula queda demostrada en los hechos, con la exmandataria Michelle Bachelet, quien aparece como la candidata mejor posicionada de la oposición para ganar los comicios de noviembre próximo.

Piñera, por su parte, ya se encuentra en una virtual "campaña" con miras a postularse para el periodo 2018-2022, aprovechando el último año de su presente gestión para "presumir" los logros de su gobierno en materia económica y social.