El cardenal Norberto Rivera Carrera presidió la celebración de Corpus Christi con el lema "Al encuentro de las nuevas generaciones" en la Plaza Tlaxcoaque, en el Centro Histórico de la ciudad de México.

Acompañado por fieles, sacerdotes y obispos auxiliares de la Arquidiócesis Primada de México Rivera Carrera dio la bendición a los niños y uno que otro adulto vestidos con trajes típicos.

Los hombres se presentaron ataviados con calzón, camisola de manta y un bigote pintado con corcho quemado, mientras que las mujeres vestían huipil (blusa) y chincuete (falda); tanto niños como niñas calzaban guaraches y llevaban guacales llenos de frutas y dulces.

Posteriormente el cardenal presidió la misa alusiva a la fecha y encabezó la tradicional procesión con la Eucaristía, que partió de la parroquia de la Inmaculada Concepción hacia la Catedral Metropolitana.

Respecto a esta celebración, el secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Eugenio Lira Rugarcía, recordó que la Iglesia Católica conmemora este jueves la solemnidad del Corpus Christi, decretada por el papa Urbano IV en 1264.

Su festejo fue impulsada por Clemente V en 1311, en respuesta a una serie de visiones místicas que Dios concedió a Santa Juliana de Mont Cornillon.

En un comunicado explicó que en esta fiesta "inseparablemente unida al Jueves Santo, en el que celebramos la institución de la Eucaristía, el más grande de los sacramentos es presentado a la adoración y es llevado en procesión para manifestar que Cristo resucitado camina con nosotros, guiándonos hacia la eternidad".

La fiesta del Corpus Christi (el Cuerpo de Cristo) recibe ese nombre después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, Fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, y se celebra el jueves siguiente a la octava de Pentecostés.

Este día también se festeja a las personas llamadas Manuel y Emmanuel, palabra hebrea que significa "Dios con nosotros".