Columba Domínguez (1929) se describe a sí misma como una mujer afortunada que tuvo la libertad de hacer todo lo que quiso, desde trabajar con Ismael Rodríguez o Emilio "El Indio" Fernández, hasta estudiar danza, esgrima o técnicas ecuestres, "he tenido el gusto de querer aprender y me siento muy orgullosa de lo que soy como persona".

Así lo expresó la actriz mexicana, figura de la época de oro del cine mexicano y musa no sólo de cineastas sino de pintores como Diego Rivera, durante el homenaje que la noche de este miércoles le ofreció la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) y la Cineteca Nacional.

La actriz aseguró que la personas se forjan por su deseo de querer aprender, "nos hacemos con maestros con nuestro propio gusto por querer aprender y yo he tenido la fortuna de hacer lo que he querido y gracias a esa libertad he logrado ser yo y con gran orgullo puedo decir yo soy Columba Domínguez".

Sobre su matrimonio con Emilio "El Indio" Fernández, la actriz señaló que ella nació y creció con disciplina, así que cuando contrajo matrimonio con el cineasta no le extrañaron sus disciplinas ni su carácter, "aunque muchos lo ven como un hombre muy recio, hacía mí siempre se dirigió con gran sutileza para solicitarme lo que quería".

Recordó que había ocasiones en que su marido ni siquiera tenía que pedir las cosas, cuando menos pensaba ya tenía ahí el cenicero o la taza de té, "y no es que yo fuera su sirvienta, yo lo mandaba pedir porque siempre tuve personas a mi cargo para atendernos".

"Tuvimos un matrimonio de disciplina, respeto, amor y cariño, también en el ámbito profesional, y lo que yo quería estudiar Emilio me lo daba, quise danza en el Palacio de Bellas Artes, a montar a caballo con técnicas modernas, estuve en el club ecuestre, el esgrima, la natación, la filosofía, el canto, todo me lo dio".

De muy buen ánimo, Domínguez compartió con el público su experiencia de trabajar bajo la dirección de Ismael Rodríguez en filmes como "Los hermanos de hierro", o de Luis Buñuel en "El río y la muerte", así como de actuar al lado del japonés Toshiro Mifune.

En su oportunidad, Juan Antonio de la Riva, presidente de la AMACC, destacó el trabajo de Columba bajo la dirección de Emilio "El Indio" Fernández en el filme "Pueblerina", en el que demostró gran delicadeza para mostrar una historia de amor con una fuerte carga emotiva.

"Hablar de Columba es hablar de una época del cine mexicano", expresó De la Riva, quien también rememoró el desempeño de la actriz en la película "Un día de vida" que causó sensación en Yugoslavia, lo que la convirtió en una película de culto.

Al respecto, la actriz señaló que "Un día de vida" fue vista por primera vez en Yugoslavia en 1952 y después de 15 años se seguía exhibiendo como el primer día, "es una película que siempre ha gustado" dijó orgullosa.

El actor Raúl Adalid apuntó que entre las cosas que admira de Columba es su capacidad de concentración, saber estar en el aquí y en el ahora, además de permitir que la cámara capture no solo su belleza si no sus sentimientos y sus pensamientos.

Consideró que en películas como "Perla", "Maclovia" o "Pueblerina", Columba permite que su amor contenido capture y revele su pensamiento, mientras su energía refleja el sentir del personaje, "también fue un sex simbol urbano, una actriz que antepuso su talento a su belleza".

Como parte del homenaje a Columba Domínguez, quien recibió el Ariel de Oro por su destacada trayectoria, la Cineteca Nacional contempla la exhibición de los largometrajes "Los hermanos de hierro" (1961), "El tejedor de milagros" (1962) y "Pueblerina" (1948).