El estadunidense Elmer Carroll, acusado de violar y estrangular a una niña hace 22 años, fue ejecutado hoy mediante una inyección letal en la prisión de Starke en Florida.

Carroll, de 56 años, fue declarado muerto a las 6:12 de la tarde tras recibir el combinado de inyecciones paralizantes, confirmó la oficina del gobernador del estado, Rick Scott.

El hombre fue visitado en un celda por un sacerdote católico, pero ningún familiar. Su última comida incluyó huevos, tocino, panecillos, y ensalada de frutas.

Carroll fue ejecutado apenas unas horas después de que la Suprema Corte de la Nación rechazó un recurso de apelación del condenado.

Carroll condenado a la pena capital en 1992 por la violación y estrangulamiento de una niña cerca de Orlando (Florida), y sus abogado, alegaron hasta el último momento que el hombre tenía problemas mentales al cometer los delitos, y ahora.

Según las autoridades, el hombre asesinó en noviembre de 1990 a Christine McGowan, de 10 años que vivía cerca del albergue donde se hospedaba Carroll, quien tenía un historial por acosar a menores.

Otros 405 presos más están en el corredor de la muerte de Florida, entre ellos varios que suman en espera más de cuatro décadas.

El gobernador Rick Scott busca agilizar esas ejecuciones mediante una ley que limita el número de apelaciones. Sólo Texas tiene más presos a la espera de pena capital.

Desde que en 1979 se restauró la pena capital en Florida, han sido ejecutadas 75 personas, 6 de ellas desde que Scott asumió su cargo en 2011. En lo que va de 2013 el gobernador ha firmado cinco órdenes de ejecución.