La Dirección de Danza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) celebró esta noche los 100 años del estreno de la coreografía "La consagración de la primavera" del compositor ruso Igor Stravinsky (1882-1971).

En la llamada explanada de la "Espiga" del Centro Cultural Universitario (CCU), la Academia de la Danza Mexicana festejó además su 66 aniversario con esta coreografía virtuosa, espectacular y deslumbrante, estrenada en el Théatre des Champs-Élysees de la ciudad de París.

Ante decenas de espectadores, en su mayoría estudiantes de la máxima casa de estudios, el selecto grupo de bailarines deleitó con este ballet en dos actos basado en la Rusia pagana y creado para los Ballets Rusos de Sergéi Diágilev.

Bajo la dirección de la coreógrafa Lidya Romero, se trata de una de las obras más revolucionarias y trascendentales de toda la música clásica por sus innovaciones en armonía, ritmo y timbre.

Durante la presentación, el grupo de 120 bailarines despliega todo un "arsenal" dancístico para ofrecer un gran espectáculo acompañado de una música de corte violento y expresiva sonoridad.

Según el propio Stravinsky, "La consagración de la primavera" llevaba el significativo subtítulo de "Escenas de la Rusia pagana", pues quería evocar el sacrificio que los ancianos de una tribu primitiva hacen al dios de la primavera para que les sea propicio, y eligen a una muchacha que habrá de entregarse a una danza vertiginosa y violenta hasta desplomarse muerta para que así se consume el sacrificio.

En esta obra se asistía también a la lucha entre tribus rivales y a la adoración de la Tierra en un atónito silencio, pronto sustituido por danzas frenéticas.

Stravinsky evocaba además la presencia de un temor sagrado ante la llegada del sol de mediodía, seguido de una explosión rítmica de danzas en homenaje a la Tierra.

Este argumento respondía, sobre todo, a las ideas del pintor y filósofo ruso Nikolai Roerich, investigador de las raíces de la Rusia primitiva, que buscaría asociar con culturas de Asia Central y de la India.

Roerich diseñó decorados para los ballets de Diágilev y estuvo muy influido por la teosofía y el ocultismo, aunque en los últimos años de su vida simpatizó con el régimen soviético.

"La consagración de la primavera" es una de las obras más revolucionarias y trascendentales de toda la música clásica por sus innovaciones en armonía, ritmo y timbre.

Fue estrenada en París en el Théatre des Champs-Élysées el 29 de mayo de 1913 con Pierre Monteux como director de orquesta. Tuvo gran rechazo en su época, provocando que en el segundo acto se tuviera que contener al público.