Argentina rechaza "default técnico" y denuncia a juez de EUA

El gobierno argentino rechazó hoy que haya ingresado en un "default técnico" (moratoria) de su deuda, ya que pagó puntualmente, pero si los acreedores no recibieron su dinero fue porque un juez de Estados Unidos lo impidió.

"Aquí se pretende incluir un eufemismo denominado default técnico", denunció el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al fijar la posición del gobierno ante la decisión del juez Thomas Griesa de no hacer efectivos los pagos de la deuda que hizo Argentina.

El jueves pasado, el país sudamericano depositó vencimientos de su deuda por más de mil millones de dólares con los acreedores que sí aceptaron renegociación y rebaja en los años 2005 y 2010, y que representan el 92.4 por ciento de los bonistas.

Griesa decidió que los depósitos realizados en bancos de Estados Unidos, y que ascienden a 532 millones de dólares, no se harían efectivos y ordenó que se regresaran al Banco Central de la República Argentina.

El juez advirtió que antes de volver a pagarle a ese 92.4 por ciento de bonistas, Argentina deberá primero llegar a un acuerdo con los acreedores restantes, que representan menos del 8.0 por ciento y que son, en su mayoría, fondos buitre (especuladores).

Los pagos de la deuda renegociada vencían este lunes, por lo cual Argentina enfrenta la inédita situación de que quiso pagar, pero no se lo permitieron, por lo que varios analistas aseguraron que el país había ingresado en un "default técnico", o cesación de pagos.

Capitanich insistió en que esa definición es "un eufemismo, porque cuando un país paga y cumple, cumple. No puede un mismo juez alterar una relación de carácter contractual entre las partes".

También advirtió que es "inédito en la historia de la humanidad que un juez pretenda alterar un contrato e impedir el pago a un bonista reestructurado que adhirió voluntariamente, conforme a las mismas leyes del Estado de Nueva York".

A partir de ahora, Argentina contará con un plazo de 30 días para negociar con los fondos buitre que exigen pagos inmediatos por mil 500 millones de dólares, ya que de lo contrario Griesa seguirá impidiendo que les pague a sus otros acreedores.