Supo Elsa Cecilia Frost compenetrarse en legado cultural de un pueblo

La Cultura no se puede reproducir en un vacío. Necesita el elemento humano, la persona que la rescata, que la interioriza, para luego explicarla y hacerla viva para la siguiente generación, y ese papel lo cumplió a cabalidad la historiadora mexicana Elsa Cecilia Frost, a quien se recuerda a nueve años de su deceso, ocurrido el 1 de julio de 2005.

Para Anne Staples, miembro de El Colegio de México, Frost fue una mujer excepcional y una de apenas unos cuantos individuos que tienen la habilidad de compenetrarse en la herencia cultural de un pueblo a tal grado que llegue a conocer sus orígenes, sus influencias, su evolución, sus manifestaciones literarias, arquitectónicas, musicales, religiosas y académicas.

Fue así como Frost, quien dedicó su vida a la traducción de textos filosóficos, religiosos e históricos, dejó un registro fiel de la historia latinoamericana.

Cecilia Frost nació el 25 de diciembre de 1928, en la ciudad de México; realizó sus estudios de educación básica, media y media superior en el Colegio Alemán, donde además aprendió alemán, francés e inglés.

Se sabe que ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuvo una maestría en Filosofía con una tesis bajo la dirección de José Gaos.

Los estudios de doctorado en la misma disciplina los acreditó en dos seminarios de investigación: el de "Historiografía mexicana del siglo XVI" y el de "Cultura náhuatl", dirigidos por Edmundo O 'Gorman y Miguel León Portilla, respectivamente.

De acuerdo con el sitio de internet "fcede.es", la historiadora se desempeñó como profesora de Historia y Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, así como investigadora en el Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos.

En 1998 recibió por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes, el Premio Alfonso X a la Traducción literaria y en 1999 el Premio Edmundo O 'Gorman, en Teoría de la historia, condecoración que anualmente concede el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Destacó también por su labor editorial en el Fondo de Cultura Económica, en Siglo XXI y en la UNAM; sus investigaciones quedaron plasmadas en más de 70 artículos, ensayos y capítulos en obra colectiva entre los que destacan "La historia de Dios en las Indias" y "Las categorías de la cultura mexicana".

La académica también realizó las traducciones de libros como "Cristianismo primitivo" y "Paideia griega", de Werner Wilhelm Jaeger; "El pensamiento de santo Tomás", de Frederick Copleston; y "El Diccionario de religiones", de Edgar Royston Pike.

En 2004, Frost ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua, convirtiéndose en una de las cinco mujeres pertenecientes a esta institución junto a Clementina Díaz y de Ovando, Margo Glantz, Julieta Fierro y Margit Frenk, destaca el sitio de internet "academia.org.mx".

Elsa Cecilia Frost del Valle falleció en su domicilio de la Ciudad de México, el 1 de julio del 2005, a los 76 años de edad, a consecuencia de un infarto.

Queda para la posteridad su trabajo, plasmado en más de 22 traducciones, entre trabajos propios y colaboraciones; más de un centenar de conferencias preparadas a conciencia, y la memoria de su participación en igual número de congresos, encuentros, jornadas, simposios, mesas redondas, presentaciones y otros eventos culturales.

Como académica debió haber leído más de medio centenar de tesis en su papel de vocal algunas, como directora, y dejó una docena más en la orfandad, destaca Staples en un artículo publicado en "Historia Mexicana, vol. LV, núm. 2, octubre-diciembre, 2005, pp. 689-693, El Colegio de México, difundido por el Sistema de Información Científica de "Redalyc.org".