Unos 16 mil extranjeros buscan cumplir el "sueño panameño"

Estela partió de Nicaragua a Panamá hace dos años en busca de una mejor vida, pero luego perdió su estatus legal, que ahora trata de recuperar como otros 16 mil extranjeros cuya "irregularidad" les hace vivir en la zozobra.

"Ahora más tranquila voy a estar, ya sin temor saldré a la calle; podré visitar lugares", añadió la nicaragüense Estela Leiva, mientras espera ser atendida en el último tramo de una fila de casi 48 horas.

Leiva forma parte de la legión de 16 mil extranjeros que se inscribieron por Internet para participar en el undécimo proceso de regularización migratoria de extranjeros "Crisol de razas", impulsado por el Servicio Nacional de Migración.

Desde el lunes miles de panameños se formaron en el gimnasio Roberto Durán de la capital panameña para obtener su regularización sólo si cumplen con ciertos requisitos, entre ellos un año sin buscar su estancia legal en el país del istmo.

En los 10 procesos anteriores, unos 25 mil 224 extranjeros obtuvieron su regularización en Panamá, mientras que para esta semana se prevé que unos ocho mil logren ese estatus.

Si los extranjeros optan por primera vez obtienen un permiso por dos años de estadía y si renuevan su documento, el gobierno panameño les otorga una residencia de 10 años con derecho a gestionar permiso de trabajo.

Leiva señaló que vino a Panamá a trabajar como empleada doméstica invitada por una familia para ganar un salario, de unos 400 dólares que resulta superior a lo que podría obtener en su país.

"Ahora ya con mi permiso podré salir y visitar a mi familia y regresaré porque aquí puedo ahorrar", comentó Leiva, quien con sus ingresos generados en Panamá mantiene a su madre y tres hijos en Nicaragua.

Por el ansiado documento que la colocará en la posición de vivir sin sobresaltos de ser detenida en la calle, Leiva pagó 767 dólares, porque Nicaragua junto con otros países forma parte de una lista de naciones con los cuales Panamá tiene supresión de visa.

En otros casos, el costo aumenta a mil 272 para naciones sin acuerdo o de dos mil 602 para "nacionalidades restringidas".

Mientras Estela está a punto de conseguir su permiso provisional de dos años, la colombiana Rosmery Arteaga, más tranquila, hace fila desde el martes a la espera de que sea aprobada su renovación para estar otros 10 años en el país del istmo.

Arteaga, de la ciudad colombiana de Pereira, llegó a Panamá hace cinco años impulsada por motivos económicos, pero también al poco tiempo cayó en irregularidad migratoria.

"Es una situación difícil para uno como migrante, hay temor de ir a lugares turísticos, tan solo ver a la policía da miedo", contó Arteaga.

El venezolano Carlos Mosquer advirtió que aunque Panamá ha flexibilizado sus normas migratorias aun "no es amigable para los migrantes".

"Es amigable para el inversionista, pero no para el migrante; los costos de regularización son altísimos", indicó Mosquer, quien también hizo una fila de 48 horas para obtener su permanencia legal de dos años.

La actividad del Servicio de Migración se desarrollará hasta el lunes con la participación de varias entidades del gobierno, entre ellas el Ministerio de Trabajo.