Aficionados no se quedan con ganas de festejar en el Ángel

Por sexta Copa del Mundo consecutiva, la selección mexicana quedó eliminada en octavos de final, pero la afición no quiso quedarse con las ganas de festejar porque esperaba un triunfo contra Holanda.

Escasos minutos después de que en el Estadio Castelao, en Fortaleza, se consumara la caída del cuadro nacional ante el actual subcampeón mundial 1-2 con voltereta de por medio, en el monumento a la Independencia aficionados mexicanos desahogaron sus ganas de festejo.

Al grito de "!México, México, México!", que después cambió por cantar el "Cielito lindo", empezó la "celebración", cuando un grupo de aproximadamente 50 aficionados empezaron a marchar alrededor del Ángel, mismo que creció paulatinamente pues se le agregaban integrantes a cada paso que avanzaban.

Con playeras verdes y rojo pop de la selección mexicana, las mejillas pintadas con finas líneas en verde, blanco y rojo, algunos con máscaras, pelucas de cabellos chinos, con cornetas y una que otra matraca, pero sobre todo con su voz como principal fuente, los aficionados dieron rienda suelta a su intención de no quedarse con el deseo de festejar atorado.

Sus rostros denotan la nueva decepción futbolera, sobre todo las miradas, pero festejaron, seguro porque sintieron muy cerca que el llamado "equipo de todos" avanzaría por vez primera a cuartos de final en la máxima fiesta del balompié fuera de casa.

Por grupos, los aficionados se reunieron sobre la glorieta a los pies de la escalinata que da a la entrada al Ángel y ahí organizaron el grito que dio a conocer a la afición mexicana a nivel internacional durante la Copa del Mundo Brasil 2014.

Extendieron los brazos, agitaron sus palmas y prepararon sus gargantas con el extenso "!Eeeeeeeeh...!" para seguir con la palabra de cuatro letras que en redes sociales se dijo provenía del nahuátl y que su significado es "portero despeja bien horrible".

Pese al descalabro, el "Piojo región 129", trajeado y con cabello castaño oscuro y de piel apiñonada, llegó para tomar una bandera y encabezar la carrera de unas 200 personas al grito de "!Una vuelta al Ángel!".

Tres intrépidos muchachos "escalaron" el poste de los semáforos y desde las alturas organizaron diversos gritos y consignas, seguidos por un numeroso grupo que estaba a sus pies.