Autoridades certifican a 135 animales en 30 circos en Argentina

En Argentina trabajan 30 circos, que tienen a 135 animales en actividad cuyo trato y condiciones de salud son certificados por las autoridades, aunque el país carece de una legislación al respecto, revelaron ambientalistas locales.

Voceros de la organización Anima Naturalis explicaron a Notimex que 21 de los circos que operan en este país sudamericano tienen la certificación al día, mientras que la de otros nueve está pendiente o en trámite.

Conforme a datos oficiales, los circos registrados en Argentina tienen 67 tigres, 50 leones, 12 osos, un camello, un elefante y cuatro chimpancés.

El presidente de la fundación Natura, Mauricio Balocco, explicó por su parte que Argentina carece de legislación nacional sobre la utilización de animales en espectáculos circenses, por lo cual apenas si son protegidos por leyes provinciales.

"De cualquier manera, no estamos presenciando muchos circos con show de animales en el país, porque ya hay una especie de condena social", explicó Balocco en diálogo con Notimex.

El dirigente ambientalista agregó que la exhibición o explotación de animales en circos dejó de ser popular porque la sociedad rechaza en general que sean utilizados para este tipo de espectáculos.

"El proteccionismo animal logró avances con respecto a los circos, a diferencia de los zoológicos, que se resisten a transformarse aunque los animales no vivan en las mejores condiciones", denunció.

Celeste Martínez, una activista que impulsó un proyecto en la norteña provincia de Jujuy para prohibir legalmente la utilización de animales en circos, explicó que no están en contra de los espectáculos, sino de la explotación de animales.

"En la provincia cada vez que vinieron circos con animales en los últimos años trajeron problemas, existen tres municipios donde esta práctica está prohibida, pero la intención es que la prohibición rija en todo el territorio", enfatizó.

La también profesora ambiental denunció que "a los animales los sacan de su hábitat, de su alimentación natural, quedan sujetos a horas de transporte interminable, les ponen pinzas con electricidad en las piernas para que aprendan en los entrenamientos".

El registro de los animales de circo en Argentina comenzó en 1995, gracias a lo cual los promotores de estos espectáculos tuvieron que legalizar a los animales y comprobar su origen.

A partir de entonces, los circos empezaron a criar a sus propios animales, contrataron veterinarios y certificaron los nacimientos de nuevos ejemplares, requisito indispensable para que las autoridades les permitieran utilizarlos en sus espectáculos.