Avenida Revolución de Tijuana pierde turistas

Propietarios y empleados de las tiendas de curiosidades de la otrora turística avenida Revolución en Tijuana han perdido a los visitantes que antes llegaban a regatear para conseguir un buen precio.

Cristina Carrillo, empleada de una de las pocas tiendas de "mexican curios" de esta avenida que se extiende a lo largo de 10 cuadras, no tiene empacho en decir que el turismo puede contarse en dos tiempos: antes y después del 11 de septiembre de 2001.

Sentada en una silla, en espera de que lleguen los turistas, cualquiera que sea el color de su piel, Cristina se alegra al ver llegar al reportero de Notimex, pensando que se trata de un posible comprador y se levanta de su asiento con entusiasmo.

La sonrisa se le borra del rostro cuando el reportero se identifica y le hace saber que está trabajando en un reportaje en torno al turismo en esta avenida, conocida internacionalmente como la que más turismo recibía todavía hace unos 20 años.

"Eso se acabó hace más de 10 años", dice Cristina de entrada y sin vacilar lo atribuye, desde su punto de vista, a tres factores: la crisis mundial que afecta desde 2009; la inseguridad que afectó a Tijuana a finales de la década pasada y a los impuestos.

Conociendo el tema, porque le toca vivirlo cada día, Cristina señala que se requiere una venta promedio diaria de 500 pesos, ya no habla en dólares, porque el turismo anglosajón dejó de venir a raíz de los hechos ocurridos en septiembre de 2001.

"Las largas filas de espera en la línea internacional hicieron que los turistas dejaran de venir a Tijuana", señala al puntualizar que además, los comerciantes de Estados Unidos se "avivaron" al poner tiendas similares, para retener a los compradores.

Una opinión similar es la de Alberto, "sin apellido", dice, para no comprometerse, ya que como empleado y con la escasez de oferta de empleo, no quiere correr riesgos.

"Todo eso se acabó", dice al evocar los tiempos idos, cuando uno tras otro, los turistas anglosajones desfilaban por la avenida Revolución, y de tienda en tienda, pujaban por un precio menor, hasta que lograban el costo deseado y se llevaban el artículo.

"La inseguridad", dice Alberto, al referirse a los motivos por los que el turismo anglosajón dejó de venir, y ahora atienden en su mayoría a paisanos, algunos de Estados Unidos, otros del sur del país; lo seguro es que los "mexican curios" dejaron de ser negocio.

Desde su apreciación, para que uno de los negocios se sostenga, debe vender unos mil 500 pesos "y dice que ya la está yendo bien", recursos con los que apenas se pagan los gastos de operación, pues las rentas son estratosféricas y se cobran en dólares.

Al respecto habla Jorge Bonilla Velarde, representante del grupo de fotógrafos de burro-cebras en la Avenida Revolución, los de las tiendas pagan hasta dos mil dólares de renta.

"Últimamente los han considerado y les han bajado las rentas, no me explico cómo se sostienen, porque no hay turismo", dice en tono conciliador.

En su caso, "tenemos menos gastos, pero también a veces no nos hacemos la cruz en dos o tres días".

A veces, dice, ganan 20 o 40 dólares, "hay semanas que damos vuelta a la avenida Revolución, cambiamos de lugar nos instalamos en la calle Segunda, donde hay un poquito más".

Sus precios por fotografía son variables, "hay precios oficiales, cinco dólares en 6x8 y hay uno de 10 dólares, pero nosotros pactamos, se los damos a 50 pesos, tres por veinte, tres por 10; las camaritas, un dólar, dos dólares, para sacar el sustento".