En Fortaleza no todo lo naranja es holandés

La poca afición de Holanda presente en esta ciudad se sintió confortada cuando a su llegada al Estadio Castelao se dio cuenta de que tendría "refuerzos", pero gran desilusión se llevó al darse cuenta que sus "compatriotas" eran brasileños del departamento de limpieza de esta ciudad.

Al igual que en la Ciudad de México y otras grandes urbes, la gente de limpieza utiliza uniformes color naranja fluorescente, casi idénticos al uniforme del representativo neerlandés, lo que generaba una cierta "confusión".

Por un momento los miles de mexicanos que llegaban a este inmueble pensaron que tendrían una cierta oposición en cuanto al apoyo, pero al darse cuenta que se trataba de trabajadores no dudaron ni un solo instante en empezar a gritar "Holanda, Holanda, Holanda", y hasta se tomaron una foto con ellos.

La cantidad de mexicanos era mucha, pero nada comparable con lo sucedido en Recife, sin embargo, muchos brasileños con boleto, pensando que la "canarinha" terminaría como segundo, estaban presentes, "torciendo" por el Tri.

La reventa también se hizo presente en este inmueble, no sólo entre mexicanos, sino en general, al mejor postor, aunque la nacionalidad sí determinaba el costo del boleto.

Si eras mexicano el precio de la entrada era sólo un poco por encima del costo original, pero sí eras brasileño subía más, y peor aún si eres holandés, el cobro ya no era en reales, era en euros y se pedía arriba de 250 o hasta 300.

Y aunque el clima registraba una temperatura de no menos 30 grados centígrados, en el horizonte se observaban algunas nubes negras, que podrían convertirse en lluvia, la cual ha sido fiel seguidora del Tri, que hoy más que nunca las necesita lejos para que el calor afecte a los holandeses y los beneficie a ellos.