Reconocen a ritualistas como Tesoros humanos vivos

La incredulidad es lo más difícil de curar en una persona enferma, indicó Alicia Ana Pérez Rivera, quien fue reconocida hoy como un Tesoro humano vivo, durante la última jornada del programa "Galas identitarias. Fiesta de las Culturas Vivas", que concluye mañana en este municipio.

De manos de Rodolfo Rodríguez Castañeda, director del Museo Nacional de Cultura Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), la ritualista y médica tradicional recibió, junto con José Román Teodoro Tlaxcaltecatl Quiahua, dicho reconocimiento.

En el acto, Pérez Rivera manifestó con alegría, primero en náhuatl y luego en español, su agradecimiento a toda la gente que le ha expresado su cariño por haberla curado o instruido en la medicina tradicional.

"A través de una mirada se puede saber cuando la gente te aprecia y yo vi que en mi tierra toda la gente me quería, y yo siento lo mismo por todos los que me han apoyado, por quienes han confiado en mí para curarlos y especialmente por aquellas mujeres que junto conmigo desarrollaron y difundieron la medicina tradicional", expresó.

Hoy en día existe una gran incredulidad ante la medicina tradicional, aunque también hay gente que se ha dedicado a impulsar y difundir el conocimiento de los ancianos sabios, tal es caso de la ritualista.

"Lo que hoy vean de las costumbres tradicionales por favor les suplico no se les olvide, si no encuentran una pregunta o una respuesta sigan preguntando, pero no dejen que nuestras tradiciones se pierdan, porque son nuestras raíces y debemos sentirnos orgullosos", señaló ante las ovaciones de los presentes.

En entrevista con Notimex, Pérez Rivera dijo que lo más importante para ella es darle vida a las costumbres y tradiciones de sus antepasados.

Recordó que fue desde pequeña que incursionó en la medicina tradicional. "Cuando mi padre murió la gente comenzó a acudir a mí para ser curada y aunque estaba insegura de poder desempeñar la actividad, me aventuré a colaborar en la estabilidad y salud de las personas de mi comunidad", expuso.

A partir de ese momento se dedicó a la medicina tradicional de lleno y fue por esta actividad que conoció muchos lugares de México, impartiendo talleres, cursos y encuentros especializados en diferentes áreas de la medicina tradicional.

Algunos de ellos se efectuaron en municipios de Zongolica, Orizaba, Ixhuatlancillo, Xalapa, Córdoba, La Peña y Huitzila, en los que aprendió especialidades como sobadora, talladora, partera empírica y limpiadora.

"Pero es por esos viajes que me enorgullece mi pueblo zongoliqueño, hay mucha cultura, y donde quiera que he estado también la hay pero nunca puede igualarse a la de mi pueblo y mientras más le escarbo más cosas encuentro", manifestó.

Hasta ahora dijo sentirse satisfecha por su labor y agradece tener la sabiduría de poder servir a sus semejantes, especialmente por su labor como partera.

Para ella, que una mujer embarazada la consulte es la experiencia más satisfactoria que ha conocido hasta ahora.

La médica tradicionalista es fundadora de la Organización de Médicos Tradicionales OMIT "Masewallxtlamachilistle" y fue presidente durante seis años del Grupo de Apoyo a la Medicina Tradicional, el cual se instauró en 2001.

Por su parte, José Román Teodoro Tlaxcaltecatl Quiahua refirió que aprendió el oficio de sus antepasados observando a otros ritualistas connotados de Tenexcalco, comunidad del municipio de Mixtla Altamirano, de donde es originario.

Igualmente, expresó sentirse agradecido por conocer el mundo en torno a las hierbas, sus herramientas para sanar a la gente y alimentar el espíritu humano, así como el de los ritos para agradecer a la Madre tierra todas sus bondades.

En entrevista, indicó que gracias a la radio indígena es más difundida la medicina tradicional, conocimientos que actualmente son reconocidos incluso entre médicos profesionales.

"Anteriormente estaba tapado, pero ahora ya podemos estudiar un poco más sobre como curar a la gente", señaló.

Con más de 25 años de experiencia, el ritualista señaló que no existe mayor alegría que un paciente se acerque con unos kilos de frijoles y epazote para agradecer su ayuda.

Explicó que entre las hierbas que más utiliza para su actividad son los pelos de elote morado, el xoconostle, el limón y la hierbabuena, plantas que le enseñó a usar su padre y sus hermanos, y siguiendo este ejemplo ahora él instruye a sus hijos.