Escenógrafo, el gran diseñador del espacio teatral

Todos los elementos visuales en una escena, el impacto de la luz y el color sobre las texturas y materiales para lograr el ambiente ideal, son creación del escenógrafo, el gran diseñador del espacio teatral.

"Es el gran maquillista y vestidor de una obra, de él depende la belleza visual del espectáculo", definió Salvador Núñez, quien suma 30 años de trayectoria en el arte escénico.

Para Sergio Villegas, responsable de la escenografía de "Mentiras, el musical", "La novicia rebelde", "Nadando con tiburones" y "Godspell", entre otras obras, el escenógrafo tiene un lugar preponderante dentro de los equipos creativos.

"Normalmente es el primer colaborador de un director y es muy determinante a la hora de decidir cómo se contarán las historias", aseguró.

Jorge Ballina, Sergio Villegas y Salvador Núñez, tres de los más sobresalientes escenógrafos mexicanos, compartieron con Notimex su proceso creativo, el cual puede tardar desde seis semanas, hasta un año.

"Cuando me ofrecen una obra, lo primero que hago es leer el libreto y trato de no tener muchas ideas preconcebidas porque siempre es importante hacer una junta con el director para saber cuál es su enfoque y después con el resto del equipo creativo, para que todos estemos haciendo la misma obra", comentó Jorge Ballina.

Sergio Villegas asegura que él prefiere escuchar el texto para hallar la inspiración, así que pide al director organizar una lectura dramatizada a fin de conocer el ritmo.

"Hay veces que en una sola plática con el director surge la idea, pero en otras él tiene la propuesta y tú la desgajas para darle a la producción lo que necesita", explicó Núñez, quien armó el montaje de "Cats" y "Shrek, el musical", para México.

"El director normalmente tiene muy claro lo que quiere hacer, pero a veces no, y entonces, lo vamos descubriendo entre todos los que conformamos el proceso creativo. A mí, por ejemplo, no me gusta que el director me diga exactamente cómo quiere la escenografía, porque entonces, ¿para qué quiere que la haga si él ya la diseñó?", relata Ballina.

En ese sentido, tampoco acepta participar en un proyecto extranjero cuando por contrato, en la adquisición de derechos, se exige que la escenografía sea tal cual de origen.

"Son producciones muy buenas, pero a mí no me interesa reproducirlas, prefiero diseñar", asegura. Así ha sido el caso de obras como "El curioso incidente del perro a medianoche" y "Todo sobre mi madre", que aún provenientes de otros países, a Ballina nadie le marcó línea.

A Sergio Villegas le sucedió lo mismo en casos como "Godspell" y "La novicia rebelde". Pero donde sí tuvo que mezclar conceptos, fue en el musical español "Hoy no me puedo levantar", pues aunque le dieron libertad, debió incluir las contribuciones de su creador Nacho Cano y otros artistas para formar la suya.

"Se respetó de esa manera porque es un proyecto muy peculiar, sui generis y especial", indicó Villegas, quien colaboró con Ballina en el diseño de iluminación de "El curioso incidente del perro a medianoche", aún en cartelera.

Para crear el espectáculo escenográfico de "Cats", Salvador Núñez tuvo carta abierta, salvo la condición de que hubiera un automóvil sobre el escenario, de modo que para echar a volar la imaginación recorrió varios callejones de la Ciudad de México en busca de la imagen ideal.

"También fui a deshuesaderos y basureros para sacar ideas. Además de leer y ver películas de ese tipo", comentó el también creador de las escenografías en México para "Aladino, el musical" y "José, el soñador".

"Las ideas pueden surgir desde cualquier lugar. Me ha pasado que se me ocurre estando dormido o en la calle viendo algún objeto, se me despierta la imaginación y es de la manera más rara", añadió Ballina.

El siguiente paso, dice Núñez, es dibujarla: "Empiezas con lápiz y servilleta hasta que va creciendo y termina en planos".

"Yo la desarrollo en storyboard o guión gráfico, después en maqueta de tercera dimensión para moverla y tomar fotos. También hago un modelo en 3D por computadora y después vamos a la parte práctica y técnica con planos constructivos, guiones de movimientos de tramoya, listas de utilería y toda la parte de producción", explicó Ballina.

Existen varios talleres de construcción de escenografía que emplean a carpinteros, pintores, herreros, soldadores y electricistas, entre otros, para armar los proyectos.

"En 'Si nos dejan' recurrimos a un gran equipo de constructores, eran cientos de personas que corrían de un lugar a otro, lo cual no sucede con obras pequeñas que se montan en teatros como El Granero o La Gruta, donde participan a lo mínimo cuatro personas", señaló.

Cada obra tiene un catalizador distinto y depende mucho de cuál es la historia que se está contando.

Por ejemplo, en "Timbiriche, el musical", Sergio Villegas requirió de muchas luces led y para "La Novicia Rebelde" optó por una arquitectura más clásica.

"Nunca trabajo pensando qué utilizo de la nueva tecnología, porque hay veces que la obra no lo requiere. En el caso de '¡Si nos dejan!', la historia nos pidió nuevos medios. El director José Manuel López Velarde y yo decidimos que transcurriera en un cine abandonado y que los actores armaran todo.

"Además, integramos proyecciones para hacer parecer que se trataba de una película atorada en el proyector de un cine abandonado. Lo difícil no fue la tecnología, sino cómo integrar el video a lo actoral y a los objetos que se movían", precisó Jorge Ballina.

Para lograr esto, los escenógrafos se apoyan de gente que conoce el área.

"Yo hice dibujos y los expertos me los crearon en animación. Fue muy tardado y complicado, pero teníamos tan claro lo que queríamos hacer que tampoco fue tan difícil.

"En 'El curioso incidente del perro a medianoche' nos tardamos mucho tiempo porque fue difícil integrar a los actores y sincronizarlos para que subiera un elevador al mismo tiempo que el video cambiara y el actor caminara a la par", comentó.

Consideró que existen muchas obras de teatro que tienen pantallas de led gigantes y caras, "pero no sirven para nada cuando no son necesarias. Lo importante de la tecnología es saberla utilizar como medio para contar una historia, integrándose a los demás elementos y no sólo para presumirla".

"A veces el público se pregunta por qué es tan caro el boleto del teatro, pero es porque sale muy caro hacer teatro. Las escenografías de musicales llegan a costar millones porque interviene mucha gente. Aunado a esto, se encuentra la gente de vestuario y peluquería, son muchos los departamentos que la hacen posible", subrayó Núñez.

Un año de planeación fue el tiempo que tomó a Sergio Villegas crear la escenografía de "La Novicia Rebelde", que se presentó en 2009 en el Teatro de los Insurgentes, bajo la producción de Tina Galindo y Claudio Carrera.

"Lograr que todos los engranes funcionaran y cupieran dentro del teatro fue muy complicado", indicó. Su colega Jorge Ballina dedicó seis años de su vida a "El anillo del Nibelungo", la afamada tetralogía de Richard Wagner.

"Fue una serie de cuatro óperas que hice con Sergio Vela en Bellas Artes. Durante un año estudié las obras, en otro diseñé todo y después me llevé cuatro años en montar cada una".

Cuando a Salvador Núñez el encomiendan un proyecto, suele ser bastante aprehensivo y nervioso. Por fortuna, canaliza estas emociones de manera positiva, ya que en el musical "Amor sin barreras" (2003) que protagonizaron Bibi Gaytán y Eduardo Capetillo, logró una escenografía monumental.

Sin embargo, asegura que "Cats" es la más relevante en su carrera, y varios musicales infantiles. "Me gusta mucho hacerlos porque te piden que todo vuele, se parta en pedazos y desaparezca del escenario en tres segundos, por lo que echas al máximo a volar tu imaginación".

Una vez que la escenografía está armada, vienen los ensayos técnicos y luego con actores. Se graba la iluminación y aunque ya todo quede corriendo, siempre surgen cambios de última hora para lograr un óptimo resultado final.

"La escenografía nunca debe ser una cosa separada de lo demás sino parte de la escena, por eso digo que todo tiene que ser un trabajo en equipo, todos tenemos que estar involucrados para integrar la acción", resaltó Ballina, quien estudió arquitectura en México y después tomó un curso en Londres, Inglaterra.

Empezó como asistente del escenógrafo Alejandro Luna en 1995 y dos años después diseñó su primera obra "X para idiotas". A la fecha suma 80 trabajos en menos de dos décadas de carrera.

Incluso, ha realizado conciertos como los del reencuentro de Timbiriche (1998), y recientemente los de Sasha, Benny y Erik que además dirigió.

"Gracias al teatro vivo como a mí me gusta. No soy el más rico, pero tampoco el más pobre, vivo bien, aunque sí hay que trabajar mucho. La escenografía en México se ve de una manera muy diferente a la de otros países. Allá el creativo se sienta frente a un restirador, hace el proyecto y se acabó.

"Mientras que aquí hay que meter mano en todo y ambientar, te vuelves un todólogo en determinados momentos y aprendes a decir que sí tanto a los proyectos grandes y pequeños, porque de todos aprendes y nadie te regala el poco o mucho dinero que te pagan", platicó Núñez.

Jorge Ballina, también responsable de la escenografía de "Cock", en la que actuaron Diego Luna y José María Yazpik, aseguró que el teatro nunca es bien pagado para nadie que colabore en él.

"Nadie se vuelve millonario haciendo esto, pero al menos yo, vivo decentemente, quizá porque no estoy casado y no mantengo a una familia. Muchas veces ni siquiera te dan un anticipo y te pagan hasta el final, pero así es aquí".

Finalmente, Sergio Villegas, quien recién diseñó el nuevo Teatro Milán y el Foro Lucerna, los primeros en su carrera de 10 años, urgió a que se reconozca el trabajo del escenógrafo, quien asegura, es "una persona preparada, creativa y absolutamente profesional".

"Es muy bonito que especialistas te enlisten como uno de los mejores de México, lo cual te exige más, sin perder de vista que el mejor escenógrafo es el que funciona para un proyecto, el que se acerca a su público y lo transporta a la escena, al teatro vivo", concluyó.