Luis García Montero apela a la sensibilidad para comprender al otro

La historia de un joven que experimenta e inicia una relación sentimental con una mujer mayor que él, en medio de cambios en los años 60 en una provincia de España, es lo que aborda el libro "Alguien dice tu nombre", del escritor español Luis García Montero.

En entrevista con Notimex, el autor comentó que la historia se sitúa en el verano de 1963, donde un joven de 19 años tiene una experiencia con el erotismo, el amor, la vida laboral, así como con el compromiso político, en una época también de incertidumbre.

El autor de obras como "Mañana no será lo que Dios quiera" y "Una forma de resistencia", dijo que el personaje central es León Egea, quien entra a trabajar como vendedor de libros a domicilio de una editorial de provincia y eso lo llevará a conocer a una mujer que en principio parece ser una secretaria muy convencional de nombre Consuelo.

Detalló que bajo esa apariencia de Consuelo, el joven se encuentra con una mujer de una vida muy interesante, con la que descubre el erotismo porque mantiene con ella una relación amorosa, pero también descubre muchas otras cosas de la vida.

"En esta novela el joven aprende muchas cosas de la realidad, gracias a su capacidad de admiración, pues él tiene dos focos de admiración, su profesor de literatura que le habla de libros, le da conciencia política y convierte su afición a las letras en una verdadera vocación, porque quiere ser un escritor", explicó.

Después está Consuelo, una mujer que a través de su relación amorosa le enseña que también es muy importante transformar la vida privada, porque debajo de las situaciones más difíciles y oscuras se pueden encontrar zonas de luz, espacios de luminosidad para la dignidad humana y eso aprende el personaje al convivir con ella, precisó.

Además, el personaje aprende que no se puede soñar una transformación de la historia, sino se transforma la vida cotidiana y que los sueños públicos se apoyan en la emancipación privada que es lo que él vive con Consuelo, agregó García Montero.

El también poeta dijo que León Egea es un estudiante de literatura y tiene los ojos muy abiertos para todo lo que le dice su profesor, quien le habla de escritores y eso le fascina.

"Por ejemplo, el personaje descubre que el lenguaje es muy rico, sirve para matizar a las personas, porque podemos utilizar el lenguaje para conocer la realidad y en épocas donde no hay interés por el diálogo o por conocer al otro y compartir ilusiones, el lenguaje se empobrece mucho", advirtió.

El lenguaje es fundamental, agregó, pues no basta con un está bien, sino hay que saber matizar y eso lo descubre el personaje en su relación con la realidad a través del lenguaje, primero para discusiones políticas, pero también en su trato amoroso con Consuelo, porque él tiene que aprender a conocer los sentimientos de una mujer 17 años mayor que él.

El escritor destacó que en la historia hay un consejo que ella le da al joven y a la literatura, el cual consiste en que la imaginación no sólo hay que utilizarla para volar en los propios sentimientos sino también para intentar comprender al otro.

"Entender el dolor y las preocupaciones del otro, ponerse en el lugar del otro, eso en buena parte es la literatura, pues cuando nosotros leemos aprendemos mucho de nosotros mismos, pero poniéndonos en el lugar del escritor o protagonista del libro que estamos leyendo, es comprender al otro. La educación sirve para que la imaginación moral nos ayude a través de la sensibilidad a comprender al otro y eso se lo enseña Consuelo a León Egea", apuntó.