Pide Gran Ayatolá chiita un nuevo gobierno en Irak

La máxima autoridad religiosa chiita en Irak, Alí al-Sistani, marcó hoy su distancia del primer ministro iraquí Nuri al-Maliki y llamó a los políticos del país a la unidad y elegir a un nuevo jefe de gobierno a la brevedad posible.

El llamado del Gran Ayatolá chiita llegó este viernes en momentos en que las fuerzas de seguridad iraquíes continúan luchando por recuperar terreno perdido, esta vez sus esfuerzos se centraron en la ciudad de Tikrit, mientras los combatientes islamistas avanzaban hacia Bagdad.

El clérigo chiita más influyente de Irak intentó este viernes aliviar la crisis en el país y se pronunció por la elección de un nuevo primer ministro y demás miembros del gabinete antes del próximo martes, cuando se reune por primera vez el Parlamento electo.

La presión se ha elevado dentro y fuera de Irak para la formación de un gobierno de unidad nacional, pero los bloques políticos han sido incapaces de llegar a un acuerdo.

El sistema de gobierno de Irak, puesto en marcha tras la caída de Saddam Hussein, establece que el primer ministro debe ser un chiita, el presidente de origen kurdo y el portavoz del Parlamento un sunita.

En su mensaje, transmitido por uno de sus representantes durante el sermón de este viernes, al-Sistani indicó que los diversos bloques políticos deben ponerse de acuerdo en las tres carteras más importantes del gobierno antes de que inicie la nueva legislatura.

"Lo que se requiere de los bloques políticos es buscar y llegar a un acuerdo dentro de los días restantes hasta esa fecha", dijo Abdul Mehdi Karbalai, portavoz del Gran Ayatolá, en el santuario mayor de la ciudad chiita de Kerbala.

El gobierno de al-Maliki es acusado de discriminar a la minoría sunita, lo que ha profundizado la división sectaria en el país, pero su coalición chiita ganó la mayoría de los escaños en las elecciones de abril pasado y se perfilaba para un tercer mandato.

Sin embargo, este mes comenzó la ofensiva del grupo radical Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) del norte al centro del país, con la promesa de expulsar al gobierno chiita de al-Maliki y capturar la capital, Bagdad, rebelión a la que se han sumado combatientes sunitas.

Grandes regiones de Irak fueron tomadas rápidamente por los militantes, pero las fuerzas de seguridad iraquíes han logrado frenar su avance en los últimos días.

Este viernes, fuertes combates tuvieron lugar en Tikrit, a unos 140 kilómetros al noroeste de Bagdad, como parte de una ofensiva que incluyó ataques aéreos para tratar de recuperar la ciudad que está en manos rebeldes, a quienes el ejército arrebató un campus universitario.

Por separado se reportó que otro frente insurgente avanzaba hacia la capital iraquí después de haber tomado el control de la cercana localidad de al-Mansuirya, de acuerdo con reportes de la prensa árabe.