Desigualdad, punto débil de las democracias en América

En América Latina se asiste a "un cambio de época más que a una época de cambios", en el que las insatisfacciones sociales la han conducido a una agenda de reformas constitucionales, políticas y electorales dirigidas a equilibrar.

El especialista Daniel Zovatto, director regional para América Latina del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) planteó que aun cuando la región está integrada por gobiernos electos democráticamente, también persisten amplios sectores por debajo de la pobreza.

"La distribución del ingreso es la más desigual, las tasas de homicidios las más elevadas y sus niveles de corrupción están entre los más altos del mundo", lo que repercute en la calidad política y de vida, subrayó en una conferencia magistral.

Desde la perspectiva de Daniel Zovatto, una de las características centrales del proceso democratizador en América Latina son los desajustes entre política y sociedad.

Recordó que hace cuatro décadas casi todos los gobiernos en el orbe eran autoritarios y sólo Colombia, Costa Rica y Venezuela elegían con regularidad a las autoridades públicas mediante procesos electorales libres, abiertos y competitivos y ahora, "pese a sus carencias y déficits, la democracia es la forma mayoritaria de gobierno".

Daniel Zovatto aseveró que en el plano global y regional se asiste a "un cambio de época más que a una época de cambios", en la que las insatisfacciones sociales, aunadas a las crisis de gobernabilidad que casi siempre las acompañan, han conducido a la zona a una agenda de reformas dirigidas a equilibrar.

Remarcó que "la región puede mostrar, por primera vez en su historia, 35 años de gobiernos democráticos, con algunas salvedades".

Sin embargo "persisten las desigualdades, los indicadores elevados de pobreza, así como debilidad institucional y altos niveles de corrupción y violencia, lo que ha producido un aumento de la insatisfacción hacia las autoridades".