INAH y especialistas de EU analizan restos de combatientes de 1846

Con el apoyo de patólogos, especialistas forenses y antropólogos de Estados Unidos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) analiza restos óseos de soldados de ese país muertos en la Batalla de Monterrey, en 1846.

La delegada del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Elsa Rodríguez García, indicó que se trata de osamentas encontradas hace tres años en un predio localizado en el cruce de las calles Washington y Héroes del 47, donde tuvo verificativo ese enfrentamiento entre combatientes mexicanos y estadounidenses.

"Son varios restos óseos de soldados americanos que lucharon en la guerra entre México y Estados Unidos, están con nosotros haciendo el muestreo un grupo de expertos en Estados Unidos", indicó.

Los estudios de esos huesos de soldados los coordina la investigadora del INAH, Aracely Rivera, una estudiosa de la arqueología y la paleontología, quien dio antecedentes de estos trabajos.

Citó que en 1996 se realizó el rescate de restos de un entierro por parte de personal de la CFE, y ella estuvo a cargo de un quinto entierro en ese sector, enclavado dentro del Paseo Santa Lucía y posteriormente se localizó otro en el predio citado.

"A partir de ese momento me di a la tarea de hacer las gestiones necesarias para proponer un trabajo arqueológico más esquemático, que fue el salvamento que realizamos durante 2011, pudimos inspeccionar el área en Washington y Héroes del 47", dijo.

"Ahí pudimos recuperar parte de la Casona de las Tenerías, desafortunadamente se destruyó casi en su totalidad y no pudimos recuperar mucha información", comentó.

Unos 10 entierros se recuperaron, "casi todos completos, algunos ya removidos, por lo que lo consideramos ya secundarios, pero varios de ellos nos dieron información muy relevante en principio, para considerarlos como parte de la población militar norteamericana que estuvo durante la Batalla del '46", mencionó.

"Asociados a estos entierros encontramos botonaduras, por ejemplo de hueso, de concha, de madera, también algunas de metal, balas de distintos calibres y entre los escombros pudimos recuperar al menos cuatro sillares de lo que había sido el fortín, que no se pudo recuperar", apuntó.

Citó que Jesús Velasco, antropólogo del INAH Tamaulipas analizó estos entierros y concluyó que unos correspondían a "individuos de estatura alta, de cráneo alargado y otros de estatura más baja, de cráneo más redondo y más corto".

Esta semana especialistas de Estados Unidos y del INAH tomarán las muestras óseas para llevárselas el fin de semana, para en un paso de seis o siete meses dar resultados en esta cooperación binacional.