Llama CIDH a gobiernos de hemisferio a reforzar combate contra tortura

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó hoy a los gobiernos de la región a dar pasos decididos para prevenir la tortura y ratificar la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura.

En su exhorto en el marco del Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura, la CIDH llamó a los gobiernos a fortalecer la implementación de mecanismos destinados a prevenir la comisión de actos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

"No hay absolutamente ninguna justificación para la tortura. No existe ningún escenario donde la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes sean aceptables", dijo la presidenta de la CIDH, comisionada Tracy Robinson.

Robinson indicó que el derecho internacional de los derechos humanos establece con claridad este principio, "y así ha sido reiterado por la Comisión y la Corte Interamericanas".

La jurista jamaiquina consideró fundamental que los Estados de la región den pasos firmes que garanticen que ninguna persona bajo su jurisdicción sea sometida a torturas.

"La ratificación universal de la Convención Interamericana para prevenir y sancionar la tortura es uno de esos pasos, y otro es la necesidad de que todos los países adecuen su derecho interno a los estándares internacionales en la materia", agregó.

Adoptado en 1985, el tratado ha sido ratificado hasta la fecha por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam, Uruguay y Venezuela.

Tanto la CIDH como la Corte Interamericana han establecido que, en casos de tortura, una reparación integral exige que los Estados realicen una diligente investigación de oficio, en forma seria, imparcial y exhaustiva.

La comisión explicó que la jurisprudencia del sistema interamericano establece la necesidad de disponer medidas de reparación que brinden atención adecuada a padecimientos físicos y psicológicos sufridos por las víctimas.

Enfatizó además la necesidad que los Estados fortalezcan su trabajo con los mecanismos regionales e internacionales para prevenir la tortura y para implementar las órdenes y recomendaciones de los órganos de supervisión con el objetivo de consolidar los sistemas nacionales de protección.